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Acciones de Alegría

Diversión que cura

Por algunos momentos la vida presenta problemas difíciles de resolver o situaciones que nos preocupan. Los adultos se preguntan cómo arreglar un problema en su trabajo u obtener el dinero necesario para la casa. Los niños sufren por una tarea muy larga que les dejaron, porque tienen miedo del examen de mañana o porque tal vez hicieron una travesura y no quieren que los castiguen. Todo esto nos pone tristes y enojados y evita que hallemos una solución a nuestras dificultades. A veces nos dan ganas de llorar, a veces andamos de tan mal humor que damos de gritos a la primera persona que encontramos.

Pero ni los gritos ni las lágrimas nos ayudan a resolver nada. ¿Cómo podemos liberarnos? La respuesta está en el sentido del humor, en una manera de pensar o ver la realidad que destaca el lado cómico de las cosas. Y la mayor expresión del sentido del humor es la risa, una reacción que no existe en el reino animal y es exclusiva de nosotros, los seres humanos. Cuando nos reímos estamos dando, aunque sea por un momento, muestras de felicidad, relajación y libertad, estamos viviendo el valor de la alegría y mostrando que sabemos disfrutar la vida. Aunque no hay límites de edad para reírse, la alegría es un privilegio de los niños como tú, porque a tu edad todos somos más sinceros y espontáneos. El reto es conservar esas virtudes cuando seas adolescente, adulto y muy viejito.

Extremos contrarios • Quienes viven insatisfechos se vuelven tristes y amargados. • Los que andan siempre de malas les hacen la vida imposible a los demás. • Quien no sabe disfrutar de la vida no aprovecha lo que conquista con su esfuerzo.

REFLEXIONA

(Adaptación de un cuento turco) Al día siguiente la sopa estaba hirviendo en la olla y el matrimonio se sentó para disfrutarla. Iban a llevarse la cuchara a la boca cuando alguien llamó a la puerta. Nasrudín se encontró con un completo desconocido.

—Hola hola, soy amigo del amigo de Hassan —explicó aquel hombre. Obligado por las leyes de la hospitalidad, Nasrudín lo invitó a pasar. Una vez dentro de la casa, el huésped se sentó y devoró un buen plato de sopa. Los tres permanecieron en silencio hasta que el visitante se fue.

Cuando la doña estaba levantando la cocina se dio cuenta de que en la olla sólo quedaba una cucharada de caldo. “Este poquitín me servirá para darle una lección a estos gorrones y al encajoso de mi marido que siempre me pone a trabajar” pensó.

Al día siguiente un tercer desconocido llamó a la puerta. —Hola hola, soy amigo del amigo del amigo de Hassan y vine porque ya me contaron que la doña hace muy rico de comer. —Claro, pásale y comparte nuestro menú —ofreció Nasrudín.

Aguantándose la risa, la señora fue a la cocina, sacó de la olla el poco de sopa que quedaba, lo distribuyó en dos platos y agregó a cada uno una taza de agua caliente. Los llevó a la mesa y se sentaron a comer. El invitado y Nasrudín miraron sus platos. Aparte del agua éstos sólo tenían dos o tres chícharos, unos cuatro granos de arroz y una cáscara de zanahoria.

—Hola hola, amigo del amigo de nuestro amigo Hassan. Holahola Nasrudín. Aquí tienen un rico plato de sopa de la sopa de los huesos del pilaf del estofado del conejo. ¡Buen provecho! —les dijo la doña.

Enojadísimo, el hombre se levantó, salió de la casa y azotó la puerta. Mientras tanto, Nasrudín y su esposa lloraban de la risa. —¡Vaya lección que les dimos a estos aprovechados! —dijo Nasrudín. —Y vaya lección que te di yo a ti, encajoso. De ahora en adelante tú tendrás que hacer de comer —dijo, entre carcajadas, la señora.

  • • ¿Hubiera sido mejor que Nasrudín y su esposa discutieran con quienes querían aprovecharse de ellos?
  • • ¿Qué habría pasado si el matrimonio no hubiera tomado con sentido del humor los acontecimientos?
  • • ¿Te parece justo que, en una casa, sea la mujer la que haga todo el quehacer?

PROBLEMAS PARA PENSAR

En el mundo contemporáneo, lleno de conflictos y compromisos, a los adultos nos parece difícil hallar el lado gracioso de las cosas. Por otra parte, no podemos simular ante nuestros hijos una situación de alegría artificial que los aleje de la realidad. Lo que sí podemos hacer es crear una atmósfera de buen humor, donde se procure la satisfacción de cada integrante de la familia y los problemas puedan enfocarse de una manera menos dramática, pensando siempre en un proyecto común de realización y felicidad.

ACCIONES A SEGUIR: PAPÁS.

  1. En el manejo de asuntos serios o difíciles, como los problemas de conducta, los riesgos de las adicciones y la educación sexual de los hijos eviten adoptar un tono grave o ceremonioso del estilo: “tengo que hablar seriamente contigo”, prefieran un enfoque amable en el que puedan intercalarse bromas o comentarios divertidos.
  2. En el caso de los niños pequeños, diseñen juegos que incorporen actividades y materiales que vuelvan todo más ágil como las imitaciones, las “caras y gestos” y los títeres.
  3. Aunque ustedes, como adultos, tengan problemas económicos o laborales, creen un espacio libre de ellos en el hogar por bien de sus hijos y de ustedes mismos.

UN MENSAJE PARA LOS MAESTROS

Fomentar en el aula el sentido del humor, la risa y la alegría es una tarea prioritaria no sólo en bien de los alumnos y su desarrollo, sino de usted mismo que en muchas ocasiones puede estar (con toda razón) a punto de perder la paciencia ante un grupo de pequeños agitados, traviesos y desafiantes. Genere una atmósfera cordial y ligera en el aula y al mismo tiempo, divulgue entre ellos la importancia de la risa.

ACCIONES A SEGUIR

  1. Si su grupo es especialmente inquieto contrólelo con seriedad, pero sin perder la oportunidad de estar a gusto y pasarla bien.
  2. En las temporadas de tensión, como la época de exámenes, diseñe un plan de actividades divertidas que compensen las dificultades propias de la situación.
  3. Use el humor con prudencia: evite las faltas de respeto o las burlas y controle a los alumnos que “se salen de tono”. Aunque el humor ofrece muchas oportunidades en el aula, el buen uso de esa herramienta depende de la habilidad de usted.

EL VALOR EN EL MUNDO

El poeta francés Jean de La Fontaine (1621-1695) estaba seguro de que a través del sentido del humor podemos recibir lecciones sobre la vida, la solución de problemas, las relaciones humanas y cómo ser más felices. Sus fábulas son las más famosas y divertidas de todos los tiempos. Hijo de un rico funcionario de gobierno en la provincia francesa, primero quiso seguir la carrera religiosa, pero se dio cuenta que esa no era su vocación.

Estudió derecho y obtuvo su título como abogado. A partir de 1656 viajó con frecuencia a París, donde descubrió su interés por la literatura y frecuentó la compañía de los escritores más sabios de aquellos días, como el autor de comedias Molière. En sus reuniones criticaban la hipocresía, el lujo excesivo, la mala conducta y la ignorancia que caracterizaban a la alta sociedad de su época (y que desgraciadamente no ha cambiado 350 años después). A través de la literatura exhibieron estos defectos no sólo para burlarse de ellos, sino también para proponer una forma de corregirlos. La Fontaine escribió varias obras que, en su mayoría, permanecen olvidadas.

Sin embargo, sus fábulas bastaron para darle la fama que conserva hasta el presente. Para crearlas se basó en los ejemplos de fabulistas de siglos anteriores, como Esopo, y también en algunas leyendas de distintas culturas antiguas. Hoy día los niños pueden leerlas y divertirse con sus historias; los adultos pueden disfrutarlas y aprender de ellas grandes verdades sobre la vida.

¡No hay límites de edad! La experiencia más rica es cuando las dos generaciones comparten y comentan la lectura.

UN RETO NACIONAL, MEJORAR EL ÁNIMO

Aparte de nuestros propios problemas personales y familiares, los mexicanos sufrimos problemas comunes (el tráfico, la carestía, la inseguridad o el desempleo) que nos han hecho perder el buen carácter. Nos enojamos a la menor provocación, nos quejamos de todo y la vida nos parece muy pesada. De nada sirve eso para solucionar los problemas. Al contrario: es indispensable recuperar el buen humor, la alegría y el ánimo ligero que nos ha hecho famosos en el mundo. ¿Cómo puedes contribuir a ello? ¿Qué estás dispuesto a hacer por México?

EL VALOR EN EL MUNDO

La primera colección de Fábulas incluía más de cien piezas, se publicó en 1668 y desde el principio atrajo muchos lectores por su ingenio y agilidad. Cada una es un relato cómico e interesante que, al final, ofrece una lección útil para el lector. Muchos artistas importantes crearon ilustraciones basadas en ellas y sus personajes más comunes: animales que hablan y representan con gracia a los defectuosos seres humanos.

Entre las más famosas está la de la hormiga trabajadora y la cigarra holgazana que pasó el verano cantando y se quedó sin comida para el invierno. También es muy conocido el ratón del campo que visitó a su primo, el ratón de la ciudad, y prefirió regresar a la tranquilidad de su hogar en el bosque. Encontramos en ellas al mosquito que derrotó a un león, así como al gato Rodilardo y los inteligentes ratones que le pusieron un cascabel para saber cuándo se acercaba. Nos divertimos con una necia zorra que, cuando no pudo coger un racimo de uvas porque no lo alcanzaba, prefirió decir que no estaban maduras. Cada pieza nos enseña una valiosa verdad, por ejemplo: que la paciencia y el tiempo pueden más que la ira y la fuerza; que no vale la pena vivir rodeado de propiedades si no nos dan alegría; que debemos dedicar una parte del tiempo al trabajo y otra parte a la diversión; que es indispensable reconocer los propios defectos y ayudar a quienes lo necesitan… Con sus cómicas situaciones su lección más importante es que, a través de la risa y la sonrisa, podemos conocer y corregir el orgullo, el egoísmo, la ambición, la flojera y la tontería que hoy siguen tan vivos como antaño. ¿Te atreves?

LA GRACIA DE CHARLOT

El inglés Charles Chaplin (1889-1977) es el actor más famoso en la historia del cine. Hijo de una familia muy pobre, su padre era alcohólico y su madre padecía una enfermedad mental. Siendo un adolescente ya representaba escenas cómicas en el teatro. En 1914 participó por primera vez en una película y poco a poco dio a forma a su personaje Charlot, un vagabundo que con sus chistosas experiencias expone los problemas del siglo XX: soledad, pobreza, mecanización y violencia. En una exitosa carrera, Chaplin se volvió millonario y recibió los premios más importantes. Creía que la vida era una caja de sorpresas y divertía a su familia con detalles inesperados: en un elegante restaurante le ofrecieron una copa de vino, lo probó, lo escupió con cara de asco… y luego dijo “¡Excelente, sírvanlo!”.

LO QUE DICEN LOS LIBROS

Elogio de la alegría

'El buen humor y la alegría permiten resistir la tensión y las presiones de cada día y están relacionados con las características personales que permiten sobrellevar y superar las experiencias más difíciles de la vida. Se ha hallado, incluso, que guardan una conexión con las aptitudes que permiten un mejor desarrollo social y académico. El buen humor y la alegría están vinculados con las variables que tienen un impacto positivo en el bienestar, el autodominio, la competitividad y el optimismo de cada individuo. Son valores que pueden crear y fomentar los sentimientos de comunidad, cercanía entre las personas y control de los acontecimientos.'

—Herbert M. Lefcourt, Humor, The Psychology of Living Buoyantly.

ACTIVIDADES: NIÑOS

Ya conociste la receta para preparar sopa de la sopa, leíste un poco sobre las enseñanzas de La Fontaine, los beneficios de la risa para la salud y la carrera de Charles Chaplin que compartió su buen humor con millones de personas. Ahora ya sabes que lo mejor es reírse y hallar el lado divertido de las cosas. Ya tienes suficientes ideas sobre los valores de la alegría, el humor y la satisfacción. ¡Ahora tienes que apropiarte de ellos!

  1. Organicen en su escuela un concurso de sonrisas. Cada uno de los participantes debe llevar una foto en la que esté sonriendo y, entre todos, deben decidir cuál de todas las sonrisas es la más bonita.
  2. En las reuniones con tu familia y amigos acostumbren contar algunos chistes. Están prohibidos los que contengan groserías.
  3. Escribe una composición: “Lo que más me gusta de mi vida”. Incluye en ella lo que más disfrutas y explica por qué. En una lista aparte menciona aquello con lo que no te sientes satisfecho y platícalo con tu familia.