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Los caballos de Abdera- cuento de fortaleza

Los caballos de Abdera

 En Abdera, la antigua ciudad tracia situada en el Mar Egeo, el mayor orgullo de los habitantes eran sus poderosos caballos, que gozaban de enorme popularidad y a cuya crianza y educación se dedicaba la mayoría de las personas. La situación había llegado a excesos, las caballerizas eran una extensión del hogar y, en ocasiones, los caballos comían en la misma mesa que las personas. Cada animal tenía su propio nombre y vivían en completa libertad. Estaban amaestrados a un grado tal que bastaba un toque de trompeta para reunirlos en la ciudad, obtener sus servicios militares y verlos ejecutar complicadas suertes circenses y de acrobacia. La educación y los cuidados que recibían provocaron que los caballos fueran cada vez más inteligentes e independientes y que cobraran una fuerza sorprendente. En vez de usar estas fortalezas para fines positivos, los caballos se hicieron más caprichosos, abusivos y exigentes. Atacaban a los niños pequeños, se metían de improviso a los hogares y saqueaban las plantaciones en busca de alimento; desobedecían a sus dueños y ya no acudían al llamado de éstos. Poco a poco tomaba forma una inesperada rebelión sin sentido que era mero lujo de fuerza. Finalmente, una noche, decidieron atacar la ciudad amurallada. Entraron provocando un gran estruendo, levantando mucho polvo a su paso, atacando a cientos de personas inocentes que caían abatidas por decenas. La gente trataba de huir, pero los feroces corceles lo impedían. En cuestión de horas todo había quedado destruido. Sin embargo, un punto de la ciudad permanecía a salvo. Se trataba de la fortaleza, donde decenas de habitantes se habían refugiado para resistir el ataque y organizar una acción defensiva contra éste. Los caballos rebeldes lo sabían y planeaban tomarla con lujo de poder para que la ciudad entera quedara bajo su dominio absoluto. El primer ataque ocurrió cuando el sol se estaba poniendo; los caballos corrieron frente a la fortaleza pero fueron abatidos por sus enemigos. En los ataques que siguieron lograron afectar los muros de la construcción, preparando la entrada final. Parecía mentira, pero las sólidas paredes de piedra estaban cediendo y las personas pensaron que el fin estaba cerca. Cuando la entrada ya era inminente ocurrió algo inesperado. Sobre el cielo de la tarde surgió la inmensa cabeza de un león que miraba a la ciudad; era una fiera antigua y terrible que de vez en vez aparecía en los montes, de tamaño tan colosal que superaba la altura de ésta. Dejaba ver sus filosos colmillos y su aliento era tan poderoso como un huracán. Comenzó a andar lentamente y de un solo zarpazo arrojó a los caballos rebeldes al mar. En la fortaleza reinaba el pánico, pues nada podrían hacer contra un enemigo así de poderoso. Estaban esperando lo peor cuando aquel monstruo lanzó un grito humano que los habitantes reconocieron de inmediato. En un momento la fiera se transformó en un hombre fuerte e imponente. ¡Era el valiente guerrero Hércules que había llegado a salvarlos! —Adaptación libre del relato Los caballos de Abdera, de Leopoldo Lugones.

 

¿Y tú qué piensas…?

• ¿Piensas que los caballos hicieron buen uso de las fortalezas que habían adquirido?

• ¿Crees que la fortaleza se demuestra con abusos, ataques y otras expresiones violentas?

• ¿Consideras que los humano estaban bien preparados para resistir una rebelión así?

• ¿Qué habría ocurrido si Hércules no hubiera llegado a salvarlos?

• Investiga en que consiste "La ley del más fuerte"¿Estas de acuerdo con ella?

 

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