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Legalidad

Lo que nos enseña la legalidad

¿Te has preguntado alguna vez qué ocurriría si, de un momento a otro, desaparecieran todas las leyes? ¿Qué crees que sucedería? Imagínate que una mañana te despertaras con la noticia de que ya no hay reglamentos, normas o códigos de ningún tipo. Los automovilistas ya no estarían obligados a respetar las luces de los semáforos, nada impediría a la gente tirar su basura frente a la casa de sus vecinos, los ladrones podrían actuar con toda libertad y sin temor a ser detenidos, los comerciantes tendrían la osadía de ponerle el precio que se les ocurren a sus productos, no estaría prohibido vender cigarros y bebidas alcohólicas a los menores de edad, los maestros podrían —si así lo desearan— ponerle a sus alumnos la calificación que se les antojara, los bancos se gastarían a su gusto el dinero de los ahorradores, no habría castigo para quienes cometieran un delito o incumplieran con el pago de sus deudas, etcétera.

Es cierto que, aunque ya no hubiera leyes, muchas personas tratarían de hacer lo correcto. No obstante, si no hubiera leyes la sociedad no podría funcionar. Las leyes son acuerdos entre las personas que nos permiten saber qué debemos y no debemos hacer.

También nos indican cuáles son nuestros deberes y derechos, así como los castigos que podemos sufrir si las desobedecemos. Son una guía para nuestras acciones. Gracias a ellas los seres humanos podemos convivir en armonía y libertad. También permiten que exista seguridad, orden y justicia.

Para ello hay toda clase de leyes: las reglas no escritas que rigen nuestra vida en el hogar, el reglamento de la escuela, el código de circulación, el código penal, la legislación electoral, las leyes del trabajo y aquellas que permiten el funcionamiento económico del país, entre otras muchas. El valor de la legalidad nos invita a reconocer que, para vivir en sociedad, necesitamos respetar las leyes y esforzarnos para que los demás también lo hagan. Puede ser que, en ocasiones, no estemos de acuerdo con algunas disposiciones, ya sea porque nos parezcan injustas o inútiles. En tales casos, lo importante no es desobedecerlas, sino tratar de cambiarlas. Cuando una ley no funciona o trae más perjuicios que ventajas, las personas pueden decidir modificarla o suprimirla. En cualquier caso debe ser una decisión de todos los interesados y no de un solo.

¿Y tú qué piensas...?

• ¿Qué es para ti la legalidad?

• ¿Estás de acuerdo con la idea de que si no hubiera leyes la sociedad no podría funcionar?

• ¿Cuáles son las normas que existen en tu casa?

• ¿Estás de acuerdo con ellas?

• ¿Alguna vez has leído el reglamento de tu escuela?