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El regalo del brahmán, y su confianza: cuento de confianza

El cuento El regalo del brahmán, y su poca confianza nos dan una lección sobre la importancia de creer en uno mismo.

  • Al final encontrarás 4 puntos de reflexión grupal con tus estudiantes.

 

El regalo del brahmán

 

Existió en la India, hace tal vez miles de años, un maestro llamado Mitra Sharma. Compartía sus enseñanzas y experiencias con todas las personas que se acercaban a él para pedirle consejos. Sin embargo, su mayor problema era que no tenía suficiente confianza en sí mismo y era muy fácil que los otros le hicieran dudar. En una ocasión prestó un importante servicio a un hombre rico y poderoso que, como recompensa, le regaló una graciosa cabrita. Mitra estaba feliz por el obsequio, cargó al animal sobre los hombros y se encaminó a casa.

Tres astutos pillos que se hallaban por allí decidieron quitarle la cabra. “Como nunca confía en sí mismo, será muy fácil lograrlo”, aseguraron y pensaron en un plan para apoderarse de ella mediante engaños. El grupo de pillos separó y cada uno se escondió en un punto diferente del camino que iba a recorrer el brahmán.

Minutos después, cuando el brahmán llegó hasta una zona apartada, uno de los pillos le salió al paso y le preguntó: -Señor, ¿qué está haciendo? Me parece inconcebible que un hombre tan inteligente como usted lleve cargado un perro sobre los hombros. -¡Pero no es un perro es una cabra!- le contestó realmente enojado el brahmán. -Disculpe, señor, a mí me parece que es un perro, pero allá usted… - añadió el pillo y se fue. Molesto por el incidente, el brahmán siguió caminando. Minutos después lo sorprendió otro de los rufianes y le dijo: -Señor, no entiendo. ¿Cómo es posible que vaya cargando un becerro muerto? -¡No es un becerro, es un cabra!- gritó el maestro. -Disculpe, pero para mí está claro que es un becerro muerto- dijo el pillo antes de alejarse- pero allá usted… Más enojado todavía, el brahmán continuó su camino. No había avanzado ni doscientos metros cuando el tercer malviviente salió desde su escondite entre los arbustos y le habló:

-Maestro Mitra, yo siempre he creído que usted es un sabio: a todos nos ha enriquecido con sus conocimientos. Por eso me parece muy pero muy raro que vaya cargando ese burro. ¿Para qué lo necesita? ¿Se siente usted bien?

-¡Caramba! No es un burro, es una cabra- le respondió.

El tercer pícaro se alejó y el maestro se quedó pensando muy preocupado: “¿Qué es en realidad esto que voy cargando? Un hombre me dijo que era un perro; otro, que era un becerro; y uno más, que era un burro. Qué se me hace que en verdad no es una cabra, sino un fantasma que cambia de apariencia a su gusto… Puede ser muy peligroso andar con una criatura así. Mejor voy a deshacerme de ella”.

Asustado, lleno de dudas y desconfiado, se quitó de los hombros a la cabra. Estaba tan atemorizado que salió huyendo. Los pillos, que lo habían seguido, se acercaron rápidamente y se apoderaron del animalillo. Muertos de risa se alejaron llevándolo como trofeo. Uno de ellos dijo:

-¿Ya ven qué fácil es engañar a las personas que no saben confiar en sí mismas? Con todo y su sabiduría ese maestro es un bobo. Cuando menos lo esperaban, la pequeña cabra tomó la palabra:

-Pues yo no confío para nada en ustedes, pero sí confío en el poder de mis patas- les avisó y, tras decir esto, se alejó corriendo a gran velocidad, se subió a un peñasco donde los pillos ya no pudieron atraparla y luego regresó, feliz, a su rebaño.

Para reflexionar con los estudiantes

  • ¿Cuál era el principal problema con el brahmán?
  • ¿Cómo aprovecharon los pillos ese problema?
  • ¿Qué sorpresa se llevaron los pillos por confiar demasiado en su propia astucia?
  • ¿Qué es mejor: no confiar nada en uno mismo o confiar demasiado?

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