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Empatía

La empatía es la capacidad de una persona para ponerse en el lugar de otro, en su situación emocional, en sus circunstancias; de comprender las causas que explican sus actitudes y comportamientos. Es una especie de unión emotiva con otros seres que permite comprender lo que sienten. Educar para la empatía es motivar a los niños para que gradualmente sean capaces de sentir lo que siente otro en determinadas circunstancias; y gracias a ello poder relacionarse con su entorno social de una manera más profunda y comprometida.

La empatía ayuda a acercarse a ciertas situaciones de la vida diaria de una manera más profunda y a crear conciencia sobre la realidad que nos rodea.

 

Cómo fomentar la empatía


Con el fin de ver algo como lo ve otra persona y con el fin de explorar la cualidad de la empatía, observa este video donde algunos estudiantes hacen un ejercicio que les ayuda a definir valores básicos. Los estudiantes escogen un zapato y se imaginan la vida de ese zapato. Cuando escriben acerca del zapato —en sentido figurado, los niños “caminan” con esos zapatos— reflexionan sobre cómo la experiencia les ayudó a ser más comprensivos y más compasivos con los demás.

 

La empatía de los niños y las niñas

En el cuento Los Viajeros la protagonista hace algo que pocas veces acostumbramos hacer: se pone en el lugar de otras personas. Así, mientras observa el paso de un tren con inmigrantes sin documentos, recuerda las palabras de su maestra y se imagina a sí misma cómo se sentiría si fuera uno de esos viajeros. Gracias a esto puede entender quiénes son ellos, pero también logra comprender sus sentimientos y su situación. Experimenta lo que se siente estar alejado de sus seres queridos y lo difícil que debe resultar para alguien verse obligado a dejar su casa para ir a un lugar desconocido en busca de una vida mejor.

De eso se trata precisamente la empatía, de imaginarnos a nosotros mismos en el lugar de los demás, o como suele decirse, de “ponernos en los zapatos del otro”. De esta forma, no sólo podemos saber mejor cómo son las personas que nos rodean, sino también qué quieren, por qué se comportan de cierta manera, cuáles son sus circunstancias y cómo podemos ayudarlas.

Existen numerosos ejemplos de hombres y mujeres que, gracias a la empatía, realizaron admirables esfuerzos en favor de sus semejantes. Uno de ellos es el del mexicano Justo Sierra, quien nació en el siglo xix en Campeche. Fue hijo de un eminente abogado del mismo nombre y asistió a las mejores escuelas de su época, como el Colegio de San Ildefonso. Era un hombre culto que pudo haberse conformado con ejercer la abogacía y escribir libros de historia, la cual le apasionaba. Pero, ya desde su juventud, se dio cuenta de la difícil situación en la que vivía la mayor parte de los mexicanos, que no tenía acceso a la educación básica (en aquel entonces muy poca gente sabía leer y escribir).

Al ponerse en el lugar de la gente e imaginarse cómo sería su propia vida si nunca hubiera recibido el beneficio de la educación, sintió que debía actuar. Por eso decidió esforzarse para que todos pudieran ir a la escuela y, de esta manera, mejoraran su vida. Fue uno de los fundadores del moderno sistema educativo nacional, el cual pretende que ningún habitante de nuestro país carezca de instrucción. También fue uno de los promotores de la Universidad Nacional de México. Por todo ello hoy se le conoce como el “Maestro de América”.

¿Y tú qué piensas…?

• ¿Alguna vez has sentido empatía por alguien que no es como tú?
• ¿Crees que si la gente se identifica con otra persona puede entenderla mejor?
• Cuando alguien no opina como tú, ¿estás dispuesto a escuchar su punto de vista?
• ¿Crees que las relaciones entre las personas serían mejores si todos se pusieran en el lugar los demás?