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Participación

Acciones de Participación

Para la Vida

1. Promueve la participación en todos tus espacios de convivencia. En casa, invita a todos a tomar parte en las decisiones y acciones necesarias para construir el mejor hogar. Aprende a reconocer qué puede hacer cada uno de los miembros además de los padres: los abuelos pueden cuidar las plantas; el hermano mayor ayudarte con la tarea y tú prestarles algún servicio que necesitan. ¡No se vale cruzar los brazos! 2. Únete a agrupaciones que promuevan un sentido sano de la participación y la vida en comunidad. Puede tratarse de un centro deportivo, un equipo de futbol, una sociedad de estudio o un grupo de boy-scouts (si está disponible en tu comunidad). Cuando ya estén juntos aprovechen la fuerza de su unión para participar en otras acciones comunitarias, por ejemplo, programas para rehabilitar zonas verdes, ayudar a niños de la calle, pintar una barda o recoger basura. 3. Investiga cómo funciona tu cooperativa escolar, es decir, la “tiendita” de tu escuela. Éstas se han formado como ejemplo y modelo de los sistemas de cooperación y participación que pueden existir en el mundo de los adultos. ¿De qué manera participan las autoridades escolares en ella? ¿De qué manera participas tú? ¿Qué beneficios se obtienen de ese esfuerzo común? El extremo opuesto Los dos extremos contrarios a la participación son el aislamiento y el individualismo. Las personas que se aíslan o separan de los demás les niegan sus posibles aportaciones como nuevas ideas y esfuerzos para hacer mejoras en la comunidad. Además, no se enriquecen con lo que pueden recibir de los demás. Las personas individualistas creen que todas sus acciones deben limitarse a sus intereses y objetivos personales. No comprenden que unirse a los demás para construir comunidades más justas y seguras puede traerles mayores beneficios de los que imaginan.  

 

ENTENDER EL VALOR

El centavo que falta

Los valores que hemos ido conociendo pueden vivirse en forma individual, con las personas que tienes cerca y quieres más, como tu familia o tus compañeros de escuela. Sin embargo, hay otra forma de vivirlos que los eleva a su máxima potencia: ampliarlos a la comunidad que te rodea, a tu pueblo o ciudad, tu municipio, tu estado o tu país. La herramienta para lograrlo es la participación, ello significa que te integres a iniciativas creativas y constructivas diseñadas por otras personas y también que invites a otras personas a que formen parte de las iniciativas que tú eres capaz de crear para el beneficio de los demás. Las posibilidades son más grandes de lo que te imaginas. En comunidad puedes fortalecer los mejores aspectos de la identidad nacional, buscar e impulsar la libertad, incrementar el sentido del respeto, luchar por la justicia y la tolerancia, defender la honestidad, ayudar a las personas necesitadas, conquistar nuevos amigos y adquirir conocimientos.

Tú no lo sabes, pero quizá eres “el centavo que falta”, la persona indicada para que un esfuerzo colectivo se cumpla. No permanezcas aislado: la unión de quienes viven los valores logra verdaderas hazañas. ¿Ya lo pensaste? En algunos casos puedes ser el centavo que falta, pero en otros, el primer centavo que busca completar un peso. Piénsalo en cada una de tus acciones. Tal vez crees que el mundo no va a estar más limpio porque tú dejes de tirar basura en la calle, pero si cada persona piensa así nadie dejará de tirar basura, y viviremos en un lugar sucio y desagradable. Lo mismo ocurre en otras situaciones comunitarias. Tal vez no sea de gran ayuda que le des una pieza de pan a una persona que no tiene para comer, pero si muchos niños como tú comparten sus alimentos, lograrán una solución. Atrévete a tomar iniciativas de este tipo e invita a tus amigos a formar parte de ellas.