¿Tenemos minutos de honestidad?

 

La honestidad haría la vida más sencilla, parece ser la moraleja del cortometraje.

  Es una tristeza muy particular la que siento cuando me doy cuenta de que alguien es deshonesto conmigo. Como se dice, me deprime. Bueno, en realidad me entristezco sólo cuando ese alguien es cercano, y me cae el veinte: cuando no espero que sean honestos conmigo no me pongo mal… Y por extraño que parezca esto me deprime aún más porque ¿no debiéramos esperar honestidad de todos?

Sin importar con quien hablemos o qué estemos haciendo, todos, absolutamente todos, deberíamos practicar el valor de la honestidad. Incluso si hay que seguir la máxima de las terapias contra las adicciones: un día a la vez, debiéramos ser honestos.

Y ahí está la fuerza del cortometraje de Rafael Macazaga y Nicolás Rico y, muy probablemente lo que lo hizo ganador del 1° Nacional en el Tercer Concurso de Transparencia en Corto en 2008; les compartimos Un minuto de honestidad.

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