Acciones de Honestidad
10-Honestidad-04 Muchos piensan que la honestidad tiene que ver sólo con la honradez; es decir, que ser honesto significa no mentir ni robar. Lo cierto es que este valor también incluye no hablar mal de los demás, ni caer en chismes o murmuraciones. La gente honesta actúa de manera abierta, sin ocultarse. Hoy en día, muchos usuarios de las redes sociales aprovechan el anonimato para insultar, amenazar, humillar y difundir falsedades sobre otras personas. Todo ello sin importarles el daño que causan. Es gente que se oculta detrás de un seudónimo o un nickname para faltarle el respeto a otros en foros, chats, correos, mensajes de texto y otras formas de comunicación electrónica. A ese fenómeno se le denomina ciberbullying, aunque también se le conoce como “ciberacoso”. Seguramente has oído hablar de esta vergonzosa forma de agresión.  

Valores en acción

• Trata de que tus relaciones con los demás sean francas y abiertas. • No utilices los medios electrónicos para agredir a otras personas ni seas cómplice de dicha actividad. • Predica con el ejemplo: en lugar de decirle a otros que sean honestos, actúa honestamente. • Sé discreto. No divulgues las confidencias que te haya hecho un amigo o amiga.  

Padres con valor

Así como nos esforzamos en inculcarles a nuestros hijos hábitos de higiene y reglas de cortesía, también debemos preocuparnos por enseñarles el valor de la honestidad. Hay que hacerles ver, mediante casos concretos y ejemplos sencillos, que no se trata de un valor como cualquier otro, de un adorno del carácter o de un rasgo deseable, sino de una virtud fundamental que determinará el curso de sus vidas. Es, además, un valor que exige un trabajo de mejoramiento continuo, pues nadie es honesto de una vez y para siempre. Cada día la vida nos pone a prueba y en todos los casos hay una lección que aprender. • Enseñe a sus hijos que la honestidad implica lo mismo respetar los bienes ajenos que a las personas. • Frente a ellos, sea congruente entre lo que dice y lo que hace. • Hágales ver que los bienes materiales de la familia son resultado del trabajo honesto de los padres. • Acláreles a sus hijos que la honestidad es mucho más que la honradez; incluye también la responsabilidad, la discreción y la sinceridad.  

Maestros con valor

En una época marcada por la quiebra moral y el relativismo ético, los maestros (junto con los padres) se han convertido en los responsables de evitar que los valores pierdan sentido y dejen de ser una eficaz guía de conducta. Sin embargo, de poco les servirá a los profesores recurrir a la prédica o a los discursos edificantes frente a una juventud cada vez más despierta y crítica. En el caso de la honestidad, el debate abierto y el diálogo respetuoso en el aula permite acercar a los niños y a los adolescentes al significado profundo de este valor y a sus implicaciones en la vida cotidiana. • Sea honesto con sus alumnos: actúe con honradez, justicia e integridad. • Organice un debate en el aula enfrentando el concepto de “honestidad” con los de “astucia” y “engaño”. ¿Por qué es mejor ser honesto? • Utilice los términos “honesto” y “deshonesto” como manifestaciones de la conducta y no como rasgos fijos e inmodificables del carácter. • No convierta a la honestidad en un pretexto para regañar a sus alumnos, sino en un instrumento de reflexión ética.  

Con ganas de triunfar

  • No tomes los objetos o el dinero que no te pertenecen. Son resultado del esfuerzo de otras personas.
  • Aprende a ser sincero al expresar tus puntos de vista y opiniones sobre los demás. Si éstos son negativos manifiéstalos con respeto y sugiere alternativas de cambio.
  • Evita las trampas en las distintas actividades de tu vida infantil: el juego, el estudio y la práctica deportiva.
  • Sé honesto contigo mismo e identifica cuáles son tus fortalezas y cuáles tus debilidades. Las peores mentiras son las que nos contamos a nosotros mismos.

Palabras para las familias

La familia y el ámbito doméstico ofrecen el campo ideal para el entrenamiento en el valor de la honestidad. Gracias a ustedes los chicos pueden alcanzar la meta.
  • Hágales entender que no hay éxito fácil y fomente en ellos una cultura del esfuerzo. Explíqueles el peligro que corren quienes realizan acciones ilegales para enriquecerse.
  • Mantenga un diálogo continuo y amable con ellos para propiciar la sinceridad. Cuando reconozcan haber cometido un error o una falta no reaccione con enojo o violencia, pues con ello los orillará a mentir en la próxima ocasión.
  • Jamás les pida que oculten secretos pues es una manera de hacerles creer que la verdad es peligrosa. Compartan en familia todo lo que pasa.
  • Si nota que suelen apropiarse de objetos que no les corresponden, invítelos a devolverlos a sus dueños de una manera abierta que sirva como experiencia para el futuro.
 

Palabras para los docentes

La escuela es el espacio más adecuado para fortalecer las competencias relacionadas con el valor de la honestidad y ustedes, los mejores entrenadores técnicos para chicos de “alto rendimiento”.
  • Ejerza un control adecuado de los alumnos pero no se vuelva excesivamente represivo. El miedo propicia las conductas deshonestas.
  • Permítales expresar constantemente sus puntos de vista, incluyendo las dificultades que tienen con respecto a alguna materia del currículo.
  • Hágales entender que las calificaciones son sólo un indicador de rendimiento. No se trata de obtener 10 o “A” a costa de lo que sea, sino de adquirir conocimientos y formarse como personas.
Cuando le pregunten por algo que usted no sabe, reconózcalo sinceramente y propóngales buscar juntos la información pertinente.  

Todo por las buenas

Hemos visto hasta qué punto la falta de honestidad puede deteriorar la situación de un país. Es momento de reconocer que casi todos somos cómplices de actos de corrupción que nos parecen insignificantes: sobornar a un policía, robar la corriente eléctrica o pagar una coima para obtener un crédito de vivienda. Ese es el ejemplo que estamos dando a los hijos y el mundo que estamos destruyendo para ellos. Por el bien personal de los adultos y de los pequeños elijamos siempre el camino correcto, aunque tome más tiempo, dinero y esfuerzo. Se trata de olvidar nuestra conveniencia personal a corto plazo y pensar en el bien común para el futuro.  

Un mensaje para los maestros

Sólo sé que no sé nada

El proceso educativo parte de una asunción central muy obvia que, sin embargo, suele pasarnos inadvertida: todos tenemos un grado mayor o menor de ignorancia y estamos reunidos en el salón de clases para reducirlo. Usted debe asimilarla de distintas maneras. Reconozca cuáles son sus debilidades como maestro y trate de remediarlas; no haga sentir a los alumnos que usted sabe todo y ellos no saben nada; acepte que pueden enseñarle a usted cosas que desconoce sobre la conducta, las emociones y las experiencias personales; cree un clima de confianza para que los educandos puedan expresar sin inhibiciones lo que no entienden o se les dificulta comprender. Aceptar las limitaciones no es un acto de conformismo, sino el primer paso para superarlas.  

Problemas reales, soluciones de valor

¿Verdades o mentiras?

En el mundo de hoy las cosas andan tan torcidas que la mentira, la simulación y las diversas acciones para ocultar la realidad de un hecho o una situación se han vuelto cada vez más comunes y muchas personas piensan que son buenos medios para progresar. Sin embargo no se dan cuenta que, en realidad, impiden el genuino progreso y la solución de los problemas. Si ocultas tus malas notas en la escuela, impides que tus padres hagan algo para ayudarte a ponerte al corriente. Si ocultas que algún adulto abusa de ti o te lastima, impides que otras personas le pongan un alto. Si no reconoces tus errores o equivocaciones, evitas corregirlos y convertirte en una mejor persona. La principal razón para mentir es el miedo al castigo, al rechazo, a la venganza que pueden tomar los demás o a las consecuencias de nuestra revelación; pero como ya vimos, mantener las mentiras tiene efectos más graves. Nunca lo dudes, ármate de valor, defiende la verdad e invita a los demás a que lo hagan.  

Efectos sociales de la Honestidad

La maestra seleccionará una serie de imágenes que puedan ser recortadas de periódico o revistas en torno al tema “Efectos sociales de la honestidad”. Cada alumno elegirá la imagen que más llame la atención, la observará en silencio, reflexionando durante 5 minutos. Cuando la maestra lo indique, cada alumno mostrará la foto al grupo y dirá lo que ha descubierto en ella, osea, el mensaje o problema que representa. Podrá decir también las reacciones que ha sentido en su interior al ver la imagen; además puede describir otras situaciones que conoce que se relacionan con la imagen. Cada idea expresada se escribe en el pizarrón para luego sacar una conclusión general. El mensaje o problema que descubrí en la imagen que escogí es:________________. La conclusión que sacamos en el grupo sobre el tema es:_______________. Para todos los días de esta semana escoge con tu maestra una actividad en la que practiques la honestidad en la escuela (por ejemplo: hago mis tareas de la escuela y de la casa, no digo mentiras, soy sincero (a) con mis amigos (as), etc) Mi desafío de esta semana: ______________________.  

Un detective privado

Caso a resolver: Carlos no hizo la tarea. Al día siguiente tuvo un serio problema con la maestra. Carlos le dijo que el no tenia la culpa de no haber hecho la tarea. Tu labor comp detective es descubrir quien de los sospechosos es responsable de que Carlos no haya hecho su tarea. Posibles culpables: Alberto, el hermano menor de Carlos, porque lo obligo a jugar con él, y a Carlos no le quedo mas remedio que irse a jugar. Mariana, la hermana mayor de Carlos, porque estuvo escuchando música en su cuarto y lo distrajo. El papá de Carlos, porque cuando llego de trabajar quiso cenar con toda la familia, así que Carlos no tuvo mas remedio que sentarse en la mesa. La mamá de Carlos, porque le dijo que levantara sus juguetes, y por levantarlos no puedo hacer su tarea. Spike, el perro de Carlos porque, estuvo ladrando y hacía mucho ruido. El lápiz negro de Carlos, porque no tenía punta. Flops, el gato de Carlos, porque tenía hambre y a Carlos no le quedo otro remedio que servirle su leche. La televisión de Carlos, porque estaba prendida y había un programa interesante. La maestra de Carlos, porque se le ocurrió dejar mucha tarea. El cuaderno rayado de Carlos, porque se queso en el colegio. La despensa de Carlos, porque estaba llena de galletas. Conclusiones del tema: ¿Quien podrá ser el culpable? 1. Alberto 2. Mariana 3. El papá 4. La mamá 5. El perro Spike 6. El lápiz negro 7. El gato Flops 8. La televisión 9. La maestra 10. El cuaderno rayado 11. Las galletas 12. Otro sospechoso 13. El mismo Carlos Conclusión del caso: El verdadero culpable de que Carlos no haya hecho su tarea es: ___________________________________________________ De hoy en adelante: Reconoceré de manera sincera cuando me he equivocado, sin tratar de justificarme o culpar a otros.