Acciones de Sinceridad
El mundo donde vivimos a diario es un lugar confuso que nos manda mensajes muy variados con respecto a las acciones humanas. Éstos se contradicen pero todos nosotros tenemos la posibilidad de evaluarlos para distinguir la diferencia que hay entre la verdad y la mentira, entre las promesas que se cumplen y las que no se cumplen, entre el juego limpio y las trampas, entre la fidelidad a un amigo y la traición, entre las acciones apegadas a las propias ideas y las que se aceptan por capricho o conveniencia. La capacidad de reconocer esas diferencias es un ejercicio que debe afinarse todos los días, en cada momento y situación para rechazar los "falsos valores" y fincar una vida segura basada en la honradez y la verdad. La sinceridad y tú. Ese ejercicio incluye varias tareas que se complementan entre sí y enriquecen nuestra experiencia. La sinceridad nos llama a expresar lo que somos y lo que sentimos, a quitarnos cualquier tipo de máscara y ofrecer al mundo nuestra verdad hecha de proyectos, dudas, emociones y temores. La lealtad implica establecer un compromiso firme y profundo con las personas que, a través de su amistad y cariño, se ofrecen sinceras a nosotros. La autenticidad es el requisito básico de ambas: tener claro quiénes somos y cómo somos y generar con los demás lazos de unión firmes, verdaderos y perdurables que enriquezcan la vida común. La práctica de todos esos valores guarda una estrecha relación con la honestidad y se refleja en la justicia de nuestras acciones: nunca fingiremos algo que no somos para obtener privilegios (como el chacal azul), llegaremos al final del juego aunque vayamos perdiendo. El antivalor y sus riesgos La hipocresía, la deslealtad y la simulación consiguen beneficios prácticos de corta duración y pueden confundirnos a tal grado que ya no tengamos claro quiénes somos o qué queremos. La Marcha de la Lealtad Desde su inicio, en noviembre de 1911 el gobierno del presidente Francisco I. Madero enfrentó muchos problemas. El 9 de febrero de 1913 la tensión llegó a su punto más alto. Al mando de dos seguidores de Porfirio Díaz un conjunto de militares de Tlalpan y otro de Tacubaya se sublevó para derrocarlo y se dirigieron al Palacio Nacional para dar un golpe de estado. En su residencia del Castillo de Chapultepec Madero estaba abandonado a su suerte. Sin embargo, los cadetes del Heroico Colegio Militar, el vicepresidente José María Pino Suárez, varios secretarios de estado y otros colaboradores se presentaron para darle su apoyo. Lo escoltaron en un recorrido a pie rumbo a Palacio Nacional. Éste se conoce como Marcha de la Lealtad. Los presidentes modernos la conmemoran con una ceremonia el 9 de febrero. PROBLEMAS PARA PENSAR Un mensaje para los padres Muchos aspectos de la sociedad funcionan bien y permiten que la comunidad avance. Sin embargo, las sociedades también sufren problemas graves, presentes en casi todos los países del mundo, como delincuencia, drogadicción, discriminación, pobreza extrema y terrorismo. Es importante que aprendas a pensar en ellos como una parte del mundo donde vivimos, que exige tu acción. Con la ayuda de enciclopedias y diccionarios, investiguen tú y tus compañeros en qué consiste cada problema y pide a tus maestros que te lo expliquen. Una vez que den ese paso dividan los temas por equipos. Cada equipo tendrá que investigar si ese problema social existe o no en México (la forma más sencilla de hacerlo es leer los periódicos de una semana), dar ejemplos y exponer la situación al grupo. Después de la exposición todos los alumnos deben proponer formas colectivas de resolver los problemas. Piensa también cuál puede ser tu acción personal para combatirlos. Esa reflexión ocupa a muchos de los pensadores más importantes del presente. EL VALOR EN LA HISTORIA Palabra cumplida El último viaje del doctor David Livingstone Célebre como explorador y misionero, el doctor escocés David Livingstone (1813-1873) creció en un ambiente de amor por el prójimo. Desde muy pequeño se ganó la vida en una fábrica de algodón y, gracias al esfuerzo de sus padres, estudió medicina y teología con excelentes calificaciones. Al término de su formación decidió orientarse por el trabajo humanitario y se inscribió en una sociedad de misioneros. Ésta lo envió a África, cuyos habitantes vivían en pésimas condiciones y eran víctimas del tráfico de esclavos. En diversos puntos del continente, Livingstone realizó exploraciones con el propósito de abrir vías de comunicación que permitieran un acceso más fácil a las personas y mercancías para mejorar la calidad de vida de las diferentes tribus. Descubrió el lago Ngami y el río Zambeze. También halló las cataratas de éste que luego se llamaron Cataratas Victoria. Conforme encontraba grupos humanos, aunque no disponía de todos los medios necesarios, trataba de atender sus problemas de salud y alimentación. Lo más significativo fue, sin embargo, el conjunto de sus escritos enviados a Europa, en los que reportaba la injusticia y el sufrimiento producidos por la esclavitud. Aunque su impacto no fue inmediato, éstos contribuyeron mucho a provocar un cambio radical de actitud con respecto al tema. Pero para Livingstone ningún logro era suficiente. Entre los ataques de animales, el hambre y el excesivo calor proseguía con su esfuerzo y creó una estrecha amistad con muchos nativos y jefes tribales que cobraron un gran aprecio por él. Durante seis años perdió todo contacto con Europa. En 1869 enfermó de disentería (una infección intestinal), pero aun así siguió trabajando. Cuando ya no pudo continuar, los nativos de Zambia, sus amigos, lo colocaron en una camilla para llevarlo hasta el lugar donde pudiera recibir ayuda médica. Aunque el recorrido duró varias semanas, ellos no se cansaban. Pero su salud no mejoró y antes de morir pidió a sus amigos que hicieran llegar sus restos a Inglaterra. El desafío era muy grande, pues significaba transportarlos a lo largo de 1,500 kilómetros, sorteando graves peligros: animales salvajes, tribus enemigas y ríos de poderosa corriente. Lo más fácil hubiera sido sepultarlo en el propio lugar de su muerte y quedarse con sus efectos personales, pero el sentido de lealtad —fundamental en las tribus africanas— que tenían con él no les permitió traicionar su promesa. Prepararon el cuerpo, hicieron un cuidadoso inventario de sus propiedades e iniciaron el viaje a pie hasta la costa del Océano Índico. El recorrido duró diez meses (de abril de 1873 a febrero de 1874) y concluyó hasta cumplir la misión. Una vez en la costa las pertenencias del doctor y sus restos fueron embarcados. Hoy descansan finalmente en la Abadía de Westminster, Londres, pero su corazón quedó para siempre en África. ACTIVIDADES Un laboratorio para la sinceridad El esfuerzo por llegar a ser una persona leal, auténtica, sincera y honesta tiene mucho que ver con la idea de claridad. Se trata de lograr que la luz vaya iluminando el espacio de nuestra vida para poder ver bien lo que se encuentra en él y observar con detenimiento cada uno de sus detalles. Esta luz se dirige a nuestro mundo exterior y a nuestro mundo interior: es decir, a nuestras ideas y sentimientos y a los de quienes nos rodean. ¿De dónde proviene esa luz? Del pensamiento: de la evaluación detenida de nosotros mismos y los demás. La reflexión nos permite reconocer el brillo de bienes muy valiosos, como el apego a las tradiciones y lazos familiares, nuestra capacidad de entrega y el compromiso con quienes queremos. A veces también revela defectos y problemas propios o mensajes falsos que nos dan los demás. El solo hecho de ponerlos en claro es un gran paso para reorientar nuestras actitudes y relaciones por el camino de la verdad. Es común que la gente diga mentiras chicas y grandes. Comienza una cruzada contra ellas y elimínalas de tu vida. Habla a los demás con la verdad y también reconoce interiormente tus verdades. No aceptes de los otros explicaciones que te parezcan falsas. Nunca rechaces tus orígenes, al contrario, descubre toda la riqueza que guarda tu cultura, tus creencias, tu familia y tu propia historia y compártela con los demás. Invítalos a que te revelen su riqueza. Si sufres rechazo no te des por vencido: busca a quienes sean sensibles para comprenderte. Abre tu mundo a los demás: escribe un diario y compártelo. Abre las puertas de tu casa (no importa cómo sea) y permite que tus amigos la conozcan. Lo que aprendiste: Distinguir y expresar la verdad (en palabra y en obra) te permite construir una vida segura y plena, ajustada a tus propósitos y proyectos en la que llevas al máximo tu potencial. Te ayuda a construir lazos sólidos y afectuosos con los demás. Amplía tu visión: Busca en la biblioteca de la escuela alguna versión (hay para diferentes edades) del relato Pinocho de Carlo Collodi, la obra más famosa sobre los peligros de la mentira. El escritor Guillermo Prieto defendió la vida del presidente Benito Juárez pronunciando la frase "Los valientes no asesinan" y colocándose entre él y quienes lo iban a matar. Investiga ese episodio y sus antecedentes. Responde por escrito a la pregunta "¿Cómo se generó la lealtad de Prieto con Juárez?" Investiga el origen griego de la palabra "hipócrita". El resultado te sorprenderá.