Carta a una señorita en París: honestidad explosiva
2014_03_18-Honestidad-Explosiva-Valores-Interna

Un magnífico cuento sobre el valor de la honestidad, ¡para leer en clase!

  Carta a una señorita de París es uno de los textos más famosos de Julio Cortázar, pero algo que poco se ha explorado es la importancia del valor de la honestidad en su construcción. El argumento es simple pero desconcertante: El narrador, cuya identidad permanece en el misterio, escribe a su casera, Andree, (una muchacha de viaje por la capital francesa, quien le ha prestado su apartamento); en su carta, el narrador expone su extraña peculiaridad: regurgita conejitos. El problema surge cuando la “condición” se agrava, comienza a vomitar demasiadas orejitas alargadas y cada vez se le vuelve más difícil de mantener su secreto. Peor aún, imagina que sigue agravándose sus expulsiones conejiles y toma la decisión de acabar con los once acumulados en su estadía en este apartamento de la calle Suipacha en Buenos Aires… Aunque esto signifique su muerte. El cuento termina con la posibilidad del suicidio del protagonista, pero esto no lo sabremos, lo único seguro es la firmeza de su decisión.  
“De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.” Julio Cortázar.
  Mucho se puede especular acerca de cuál es el significado de los conejitos. Y no pocas veces Cortázar utilizaba símbolos para expresar ideas profundas, que iban más allá del cuento, de la literatura, de hecho Julio declaró alguna vez sobre éste y el resto de los textos de Bestiario: “Yo escribí esos cuentos sintiendo síntomas neuróticos que me molestaban”. Pero es indiscutible la relevancia del valor de la honestidad: la angustia del narrador aparece como consecuencia del secreto guardado, por ejercer el antivalor y esconder la realidad, escamotearse los hechos a uno mismo y a los demás; es la conciencia propia que lo empuja a sincerarse con Andree, a exponer su verdad, por excéntrica que resulte. La honestidad se revela en este texto como la única vía, el único camino para encontrar la paz interior y recuperar la tranquilidad. Aquí honestidad significa exponer la realidad con todos sus detalles: “De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito”. ¿A nosotros qué nos ocurre vomitar y a quién se lo ocultamos? ¿Tomaremos alguna vez el sendero de la honestidad, aquel que conduce al equilibrio y la serenidad?  

Te comparto una adaptación en video de este cuento, en él se cuenta la misma historia pero desde el punto de vista del primer conejito que vomita el narrador. Es una versión interesante la de Clara Sechi, Julieta Novomisky y Celina W. Meclazcke, que lo disfrutes:

¿Te gustó Carta a una señorita en París de Julio Cortázar? Entonces participa en la conversación sobre el valor de la honestidad en las redes sociales de Fundación Televisa en @fundtelevisa y en www.facebook.com/FundacionTelevisa