Dilema ético: El penal del México-Panamá

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El doctor Juan Carlos López Gracia nos comparte su reflexión sobre un dilema ético: El penal del México-Panamá, ¿es ético ganar así?

- Una colaboración de nuestro filósofo de cabecera: El doctor Juan Carlos Gracia.

 Una victoria injusta es el peor de los fracasos

Una reflexión sobre el partido México-Panamá

Ayer por la tarde, en carretera, escuchaba por la radio un programa de debate en temas deportivos en el que se abordaban diferentes posturas respecto de lo que sucedió en el partido de México Vs Panamá, en las semifinales de la Copa de Oro 2015.

Después en redes sociales vi un mensaje videograbado del periodista Leon Krauze quien presentó algunos argumentos.

Reconociendo el impacto que tienen declaraciones de personas en los medios masivos de comunicación, es que me he animado a redactar las siguientes breves líneas.

El deporte del fútbol –quizás el más popular del mundo— es un fenómeno social que puede ser tratado desde diferentes puntos de vista. Un médico puede hablar de los efectos en la salud de las exigencias deportivas, un economista sobre el impacto de los mundiales en las economías florecientes, un sociólogo sobre sus efectos en la violencia o en la cohesión social, un psicólogo sobre el manejo de las emociones al momento de tirar un penal, y los comentaristas deportivos sobre si jugo bien o mal un equipo, sobre la calidad de un jugador, sobre las estadísticas que anteceden un determinado juego, etc. Pero sobre la moralidad de un acto, los comentaristas deportivos, (a menos que tengan una especialidad) NO se encuentran calificados para hablar al respecto.

Se opina sobre lo accidental, es decir, sobre lo que puede ser de una o de otra manera, se opina sobre si te gusta o no un equipo, o sobre quien juega mejor en una posición, sobre si la estrategia que implementó el entrenador es la mejor, etcétera. Pero nadie opina sobre si la velocidad a la que cae el balón en caída libre debe ser de 9.8 metros sobre segundo, o mejor debería caer a 10 metros sobre segundo. Sobre ello no se opina, porque la ciencia, a través de su método, muestra la evidencia “de lo que es” alejándolo del terreno de la especulación o de la opinión.

Al igual que el ejemplo de la velocidad de los cuerpos en caída libre, la moralidad de un acto es tratado por una ciencia filosófica que se llama: “Ética”. Una ciencia especulativamente práctica que estudia la moralidad de los actos humanos respecto de la ley natural.

En consecuencia y haciendo uso del método de la ética daré respuesta a los principales argumentos que he escuchado en redes sociales:

 

La selección mexicana es una vergüenza por haber ganado con el apoyo del árbitro.

Los jugadores mexicanos no son responsables de las malas decisiones del árbitro quien en este juego es el responsable de aplicar la justicia distributiva es decir, aplicar el reglamento de juego de manera justa para ambos equipos. El error del juez ni enaltece ni denigra a los equipos ni a sus entrenadores. Cada persona es responsable de sus actos. Lo que hay que estudiar es que hicieron los equipos después de esa decisión equivocada.

 

Andrés Guardado debió fallar a propósito el penal.

El capitán del seleccionado mexicano NO, está obligado a conocer si el reglamento se aplicó de manera justa. Él no es experto en decisiones arbitrales y su principal función dentro del campo de juego es ofrecer su talento en beneficio de su equipo. Si el desconoce que existió injusticia, hizo lo correcto al cobrar la falta marcada por el árbitro. PERO si Andrés Guardado presenció la falta, y sin ser experto, SABE que se está cometiendo una injusticia, (yo creo que si se dio cuenta) entonces SI debió fallar el penal como un acto de “justicia conmutativa” que es una justicia entre pares. Lo mismo aplica para el entrenador de la selección, Miguel Herrera, quien si fue consciente (también creo que lo fue) que lo que había marcado el árbitro era una injusticia, entonces debió dar la instrucción de que se fallara a propósito el penal. La justicia conmutativa se debe aplicar con o sin presencia de la justicia distributiva o legal.

Aunque un policía –con pésima visión— no se dé cuenta que la persona a la que acabas de comprar un café en el proceso de cobro te devuelve más dinero del que pagaste, el acto NO queda justificado. Basta con que quien lo recibe (injustamente) sea consiente que se comete una injusticia para devolverlo.

 

El deporte está plagado de errores de jueces y árbitros y eso nos ha perjudicado en ocasiones anteriores por lo tanto ahora que salimos beneficiados lo debemos aceptar.

La justicia no se consigue con dos injusticias. Dos o veinte actos malos no se intercambian por uno bueno. Es cierto que representativos deportivos de México (como seguramente de todos quienes han competido alguna vez) en múltiples ocasiones se ha visto perjudicados por errores en decisiones arbitrales, pero esos sentimientos de impotencia que provoca la injustica nos deben enseñar que no debemos aceptarlos NI CUANDO NOS PERJUDICAN NI CUANDO NOS BENEFICIAN.

 

Seamos realistas los errores arbitrales no van a desaparecer y debemos aceptar la naturaleza del juego.

Es cierto que nuestra naturaleza humana imperfecta está plagada de errores pero el deporte nos civiliza, nos enseña reglas, nos enseña el valor del esfuerzo y del trabajo en equipo por solo mencionar algunos beneficios. Procuramos que nuestros hijos practiquen deporte porque eso lo hace mejores. No es lo mismo aceptar la realidad que conformarnos con ella, ningún mexicano que acepta que vivimos un clima de violencia debe conformarse a que así siempre será. Debemos como ciudadanos siempre que tengamos la oportunidad de denunciar actos de injusticia con el fin de mejorar, no hacerlo, nos hace cómplices.

 

Andrés guardado al cobrar el penal actuó como profesional.

Con las reservas de lo ya comentado, es importante entender que el profesionalismo incluye y diría yo “principalmente” un comportamiento ético. Nadie piensa que el traficante de drogas en un profesional de la logística o quien la comercia en todo el mundo debería ganar un premio por lograr abrir y mantener tantos mercados. Ninguna escuela enseña la profesión del carterismo (eso espero), hablar de profesionalismo es hablar principalmente e independientemente del oficio que se desempeñe de integridad y honestidad.

 

Todos aquello que dicen que dicen que Guardado debió fallar el penal son unos “puritanos” (con dedicatoria a Edgar Valero, periodista).

Es una pena que en diferentes ámbitos de la sociedad se haga apología de quien delinque, engaña, estafa o miente, y al contrario se denigre a quien pretende la justicia, defiende la honestidad y la integridad.

Con el término “puritano” (usado equivocadamente) se busca ofender a quien pretende que las cosas mejoren o busquen la justicia. Calificar la buena intención (no implica que esta sea eficaz) con el término “puritano”, es una acción que contribuye a un clima en el que se piensa que “el que no tranza no avanza” o “que no me den nomas pónganme donde hay”. Denostar la buena intención y hacer apología de la injusticia es en todo ámbito una acción reprochable.

Durante años he escuchado a narradores o comentaristas deportivos usar como sinónimos del engaño y la mentira a la “experiencia”, “táctica”, “colmillo”, “inteligencia”, etc.

 

Conclusiones finales

  • Todos aquellos que gozan de la oportunidad de hablar frente a un micrófono y/o cámaras deben cuidar mucho lo que dicen, porque aunque, involuntariamente, contribuyen a la formación de la ciudadanía por el impacto que tienen los medios de comunicación masivos en la sociedad.
  • Muchas personas equivocadamente toman como “cierto” o como referencia a sus acciones lo que escuchan en los medios de comunicación, como si por el simple hecho de haber sido transmitido lo calificará de verdadero o bueno.
  • Los periodistas no están obligados a saber de todo, no tienen la obligación de saber de ética pero si tienen la obligación de actuar con “Prudencia” en sus dichos y afirmaciones ante el evidente impacto que estas tienen en la sociedad.
  • El primer acto de la virtud de la Prudencia se llama “consejo” y hace referencia a la necesidad que debe cada persona que no conoce de un tema del cual se deriva una acción, debe preguntar a quién si conoce, en otras palabras, ¡si no conoce!, entonces pregunte.
  • El periodista también debe limitar su “opinión” al terreno de lo especulable, de lo contingente, nunca debe opinar –sin conocimiento— sobre lo necesario.
  • El deporte es un excelente medio para convertirnos en mejores personas por todos los valores que inculca. En todos ellos se premia el esfuerzo y la dedicación, y la mejor manera de premiarla es con la victoria justa.
  • Seguramente a ningún montañista le agrada la idea de que si quiere alcanzar la cima del Everest basta con que a mitad del camino un helicóptero lo traslade cómodamente. (Aunque nadie lo vea).
  • No se trata de ganar a toda costa y mucho menos a costa de la justicia, eso denigra al deporte y denigra al hombre.
  • Me hubiera gustado ver que Guardado fallará a propósito el penal, hubiera dado una lección (como muchas veces el deporte lo ha hecho) a miles de niños y adultos que presenciamos el partido. Esto no implica que el capitán de la selección mexicana (a quien admiro por su talento y dedicación) haya actuado necesariamente mal. Solamente él sabe si fue consiente de la injusticia y si aun sabiéndolo decidió ganar a costa de la misma, espero que tenga oportunidad de reflexionar y corregir si la vida le presenta otra oportunidad.
  • Celebro la revuelta causada en redes sociales, esto significa que se mantiene viva la conciencia de que es preferible la justicia a la victoria inmerecida.

 

Juan Carlos López Gracia ([email protected]) es doctor en Humanidades con especialidad en educación y Teniente de Corbeta de la Armada de México. Ha dedicado más de 10 años al estudio e investigación de estrategias de aprendizaje efectivo, es creador de programas de aplicación educativa como estilos de aprendizaje, educación emocional y métodos para el desarrollo de la memoria, es autor intelectual de la metodología científica y de la norma de certificación a instituciones educativas llamada “Escuela con Valores Éticos” avalada por la Sociedad Mexicana de Filosofía. Es Presidente de Fundación Axio y vicepresidente honorario de la Sociedad Mexicana de Filosofía, además de consultor, escritor y conferencista.

Para dudas y comentarios, encuéntralo en su cuenta de Twitter:  @lopezgracia71.

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