El diálogo como reposo de la guerrera
Paola Espinosa es, por mucho, la mejor clavadista en la historia de México. Su trayectoria es excelente y cuenta con juventud y talento. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 logró una medalla de plata en compañía de Alejandra Orozco. Escrito lo dejo porque en ocasiones, como la final de clavados en plataforma de 10 metros quizá todos los espectadores esperamos más, quizá hubo mucha presión. Pero, si por un momento imaginamos aguantar la respiración, si nos metemos en la piel de Paola Espinosa cuando se tensa al saltar al abismo, si podemos visualizar la cantidad de trabajo requerido para ganar un campeonato mundial o una medalla de plata, podremos hacernos una idea de un diálogo posible dentro del corazón de la clavadista: análisis, evaluación, recreación paso a paso del desempeño propio, y los fantasmas personales si los hubiere. Un diálogo crítico, en el cual es fácil perder objetividad, es decir piso. ¿Porqué? Pues no es, en verdad, un diálogo, para éste se necesitan dos personas y, además, con la disposición de abrirse para establecer un proceso de comunicación real, nutritivo. Es el papel de la familia, de su siempre cercana madre y Ma Jin, la entrenadora. Con todo lo difícil que pudiera ser, el único camino es retomar el rumbo, aún queda futuro y la única manera de volver a realizar la hazaña de vencer a la extraordinaria clavadista china Chen Roulin será mediante el cultivo de un diálogo enriquecedor orientado a la obtención de múltiples victorias, de múltiples medallas en las Olimpíadas de Río de Janeiro 2016.