El diálogo de idiomas en América

Al final hay preguntas para resolver con el grupo luego de la lectura.

 

Las 6 zonas de los idiomas originarios de América

Si te preguntan cuáles idiomas se hablan en América Latina, responderás que español en todos los países y portugués en Brasil. Así es, pero la realidad es mucho más rica de lo que imaginas. El español llegó al continente en el siglo XVI, con la Conquista.

Pero los habitantes originales de la zona contaban con sus propios idiomas y el español se fue adaptando de distintas formas desde el actual territorio de México hasta el extremo sur del continente. Hasta la fecha existen en América unos cuarenta millones de personas que siguen hablando alguna de esas lenguas originales. El investigador Justo Fernández López las ha clasificado en seis zonas:

1. En la primera, que abarca a México y América Central, se hablan náhuatl y maya quiché. 2. En la segunda, que abarca a las Antillas, partes de Colombia y Venezuela se hablaban arawak y caribe, que han desaparecido. 3. En la tercera, correspondiente a la región de los Andes, aún se hablan quechua y aimará. 4. En la cuarta, en Chile, se hablaba mapuche, que desapareció por completo, al igual que las lenguas de la quinta zona, 5. La quinta zona comprendía Argentina y Uruguay. 6. La sexta zona es la más importante por su número de hablantes, comprende Paraguay y el norte de Argentina, donde la población es bilingüe, pues habla español y guaraní, una melodiosa lengua prehispánica.  

La influencia de las lenguas originarias americanas en el español

“Vivas” o “muertas”, estas lenguas nos han dejado palabras que usamos comúnmente (como chocolate, tiburón, hamaca, cóndor, poncho, jaguar, ananá y tapioca) y forman parte de nuestra cultura. Esos vocablos y otras características especiales demuestran que el español de América es diferente al español de España, como resultado de un proceso que se ha llevado a cabo durante medio milenio.

Existen palabras comunes para un sudamericano que un español común no entiende. Por ejemplo, en México llamamos computadora al aparato que ellos nombran ordenador y conmutador telefónico a lo que ellos denominan centralita. Si decimos que vamos de visita a la tlapalería, un madrileño no sabría que nos dirigimos a la ferretería.

¡Pero ahí no acaban los problemas! En Hispanoamérica hay palabras cuyo significado es distinto de acuerdo con la región. En algunos países un hombre “guapo” es un galán; en otros, la palabra indica que es valiente. En unos le dicen “manta” a la cobija y en otros nombran “escobilla” al cepillo dental. Existen muchos casos curiosos de palabras que se consideran correctas en algunos países americanos, pero en otros son groserías. El investigador Fernández también presenta casos de palabras de origen español, que ya no se usan en España, pero sí en América, como “afligirse”, “angosto” y “liviano”, y nos enseña que en un mismo país hay cambios regionales: en algunas ciudades de México se le dice “bolillo” al pan de mesa, pero en otras le llaman “virote”.

Estas diferencias hacen pensar que dos personas que hablan español tienen dificultades para comunicarse. Sin embargo, cuando la intención es tener un diálogo sincero, las fronteras del idioma desaparecen.    

Para reflexionar

  • - ¿Hablas alguna lengua indígena? ¿Cuáles son sus mayores diferencias con el español?
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  • - ¿Te gustaría aprender una lengua distinta a la que se habla en tu comunidad? ¿Por qué? ¿Para qué?
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  • - ¿Consideras importante que se preserven las lenguas indígenas? ¿Qué significa eso para la sociedad?
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  • - ¿Sabes lo que es un país “multicultural”? ¿Cumple tu país cumple con esas características?

 

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