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El examen final: cuento de comunicación
Al llegar a su casa, Azucena le platicó a su mamá sobre la investigación que debían hacer. Le dijo que habían surgido algunos problemas entre los miembros del equipo y que aún no habían podido comenzar a trabajar. “¿Qué clase de problemas?”, preguntó ella mientras ambas cenaban unos ricos tamales. Azucena le contó que todo había comenzado bien. El primer día sus compañeros estaban entusiasmados, todos que rían participar, pero ahora solamente ella y Jorge parecían tener ganas de seguir con el proyecto. Tito y Marta ni siquiera habían querido reunirse con ellos a la salida de la escuela. “Quizá tenían algo importante que hacer”, sugirió su madre. Azucena respondió que si de veras estaban interesados en la investigación se hubieran quedado aunque sea un rato. Por consejo de su mamá, Azucena decidió tomar el mando. “¿Qué es lo primero que debo hacer”, le preguntó a su madre. Ella respondió que la palabra  clave era “organización”. En lugar de esperar a que todos se pongan de acuerdo, haz un plan y comunícaselos. Trata de que todos participen; todos deben desempeñar una tarea. “¿Y si no me hacen caso?”, preguntó la niña. La mamá respondió: “Tú me dijiste que Jorge está dispuesto a colaborar. Sólo tienes que hablar con Tito y con Marta para convencerlos. Comunícales tus ideas y pregúntales qué proponen ellos. No se trata de darles órdenes, sino de invitarlos a colaborar.”
Azucena pasó el resto de la tarde leyendo el libro sobre la época prehistórica que le había prestado Jorge. Tras revisar todos los capítulos y admirar las ilustraciones, decidió que la investigación podría ser sobre el trabajo que realizan los paleontólogos; es decir, las personas que estudian los dientes, huesos y demás restos fosilizados de los seres que vivieron hace millones de años. Se enteró de que, además de analizar los esqueletos de los animales, los paleontólogos estudian otros rastros. Por ejemplo las pisadas revelan si el animal caminaba en cuatro patas o en dos y si vivía solo o en grupo. Toda esta información le pareció muy interesante y, poco a poco, comenzó a elaborar en su cabeza un plan de trabajo. Estaba ansiosa por comunicárselo a sus compañeros.
Al día siguiente, otra vez durante la hora del recreo, Los zombis volvieron a reunirse. Azucena no pudo evitar reclamarle a Marta y a Tito no haberse quedado después de clases. Lo hizo de manera educada, pero dejando bien claro que no le parecía bien lo que habían hecho. Les dijo también que, para facilitar las cosas, habría hecho un plan de trabajo y esperaba que a todos les pareciera bien. Azucena les explicó que el tema de los dinosaurios era muy amplio y, por ese motivo, era mejor hacer el trabajo sobre algo más específico. Dijo que un buen tema era la paleontología. Como ninguno de sus compañeros sabía qué significaba esa palabra, ella se las explicó. Pese al miedo que le daba tomar la palabra frente a más de dos personas, Azucena se armó de valor les contó en qué consistía este oficio. Y, en realidad, no lo hizo tan mal, pues logró interesar a sus amigos. Es verdad. Pero antes de tener un plan hay que tener un objetivo. “¿Entonces vamos a hacer el trabajo sobre las personas que desentierran dinosaurios?”, preguntó Tito. “No sólo los desentierran –aclaró Azucena–, también
los estudian y los clasifican. Y es gracias a estos científicos que sabemos cómo era la prehistoria. Es un trabajo muy emocionante. ¡Imagínate que estás excavando y de pronto desentierras los huesos fosilizados de un Tiranosaurio!” Todos estuvieron de acuerdo en que era un buen tema. Jorge sugirió que su trabajo se titulara “Cazadores de dinosaurios” y a todos les pareció una idea excelente. Entonces Marta tomó la palabra: “Yo propongo que Azucena sea la nueva capitana del equipo. Creo que hará un buen trabajo y no me molesta cederle mi puesto. ¿Qué opinan?” Jorge y Tito estuvieron de acuerdo. Azucena no esperaba que la nombraran capitana. Se sintió tan halagada que aceptó.
“Propongo que dividamos el trabajo”, propuso Azucena y agregó: “Cada quien puede investigar una parte del tema. Pueden buscar en libros e internet. También en enciclopedias. Tito levanto la mano para preguntar qué era una enciclopedia. La palabra le sonaba, porque se la había escuchado decir a la maestra, pero ignoraba su significado. A Azucena le pareció muy raro que su compañero no supiera lo que era una enciclopedia; pensaba que toda la gente lo sabía. “Pues es un libro grande... o más bien varios libros que están juntos y en los cuales puedes encontrar información sobre casi cualquier cosa. Es como un diccionario, pero en varios volúmenes. Como Tito seguía sin entender, Marta propuso ir a la biblioteca de la escuela. Allí le mostrarían a Tito cómo eran las enciclopedias. “Nunca he ido a biblioteca de la escuela”, confesó Tito, lo cual hizo que Azucena volviera a sorprenderse.
Los cuatro amigos entraron en la biblioteca. Les habían dicho que una de las reglas del lugar era que no se podía hablar en voz alta. Pero allí, muchos de los estudiantes platicaban casi a gritos y se reían a carcajadas, mientras se comían su lunch. Ello a pesar de que la bibliotecaria, la señorita Gómez, les pedía silencio a cada rato. Cuando llegaron a la sección donde estaban las obras de consulta, Azucena, Marta y Jorge le mostraron a Tito una enciclopedia de 15 tomos. “¡Guau! Son muchísimos libros. Tardaremos como cien años en leerlos todos”, exclamó Tito. Azucena le aclaró que las enciclopedias son para consultarse, no para leerse de corrido (a menos que uno quiera). También le dijo que eran como los diccionarios: uno saca sólo el tomo en el que está la palabra o el concepto que está buscando. Para demostrarle al su compañero cómo se hace una consulta y de paso avanzar en la investigación, tomaron el volumen marcado con la letra P y buscaron la palabra “Paleontología”. Esto fue parte de lo que hallaron: Paleontología. Del griego palaios, que quiere decir “antiguo”, y onto, que significa “ser”. Ciencia que forma parte de las ciencias naturales y que se encarga de estudiar a los seres orgánicos desaparecidos, a través del análisis de sus restos fósiles. A continuación seguía una explicación más larga sobre el tema que los chicos ya no tuvieron oportunidad de leer porque en ese momento sonó el timbre que anunciaba el fin del recreo.
 

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