Emiliano Zapata: el hombre de la tierra

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No cabe duda, de los héroes de la Revolución, Emiliano Zapata: el hombre de la tierra, destaca por su humildad e integridad.

Emiliano Zapata es un símbolo y ejemplo de un hombre de valores sólidos.

 

Es interesante revisar las vidas y las intenciones de los protagonistas de la Revolución. Éstos fueron muchos y lucharon por distintos motivos. Algunos como Francisco I. Madero, fueron personas honestas e intachables. Otros, entre ellos Victoriano Huerta, criminales corruptos. Algunos más, por ejemplo Álvaro Obregón, Venustiano Carranza y Plutarco Elías Calles, tuvieron luces y sombras y no es fácil juzgarlos. Todos llegaron a la presidencia. En ciertos casos no es claro si estos personajes sólo buscaban el bien para México o tenían un interés personal en volverse poderosos. Hay, sin embargo, una figura excepcional de la Revolución caracterizada por su entrega a la causa, que no luchó por conseguir ventajas, ni quiso alcanzar el poder; que sólo trabajó a favor de las personas humildes: Emiliano Zapata, el “Caudillo del sur”.

 

El caudillo del sur

Nacido en San Miguel Anenecuilco, Morelos, en 1879, pasó su infancia como labrador y arriero en grandes haciendas. Siendo muy joven observó que las personas más ricas se habían adueñado de las tierras que debían pertenecer a los campesinos que las labraban. En 1909 inició un movimiento bajo el lema “Tierra y libertad” para que éstos las recuperaran. Así que cuando estalló la Revolución, el 20 de noviembre de 1910, Zapata organizó una fuerza militar para apoyar a Madero, pues en el Plan de San Luis éste había prometido el reparto agrario. Pero cuando llegó al poder, Madero no cumplió con su palabra y Zapata se opuso a él con el Plan de Ayala. Su lucha no se detuvo en las etapas siguientes: rechazó al gobierno de Victoriano Huerta y al de Venustiano Carranza, pues éste no aceptaba las demandas de su movimiento.

En su mejor momento llegó a reunir 27 mil valientes campesinos. En diciembre de 1914, cuando él y Villa entraron a la Ciudad de México, a diferencia de éste último, Zapata no quiso sentarse en la silla presidencial: el poder político y la Presidencia no le interesaban, una de sus mayores virtudes era la humildad. Recorrió un rato el Palacio Nacional y luego se montó en su caballo para regresar a sus amadas tierras de Morelos.

 

La traición en Chinameca

Para 1918 las fuerzas de zapata no eran más que una pequeña guerrilla perseguida por el gobierno federal. El caudillo murió asesinado el 10 de abril de 1919 en una emboscada organizada por Carranza en Chinameca, Morelos. Sin embargo, sus ideales de reparto agrario se realizaron en el México de los años siguientes. Hoy es un símbolo de la lucha contra la desigualdad y la injusticia; y prueba de ello es el Corrido a la Muerte de Emiliano Zapata, a continuación te compartimos el video de éste corrido en voz del maestro del género: Ignacio López Tarso.

“La tierra volverá a quienes la trabajan con sus manos”. Emiliano Zapata.

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