Cuentos

En busca de la libertad: cuento de libertad

En busca de la libertad

Al terminar la Segunda Guerra Mundial los países del mundo quedaron divididos en dos grandes tendencias políticas: el capitalismo, liderado por Estados Unidos, y el comunismo, liderado por la Unión Soviética. Este segundo sistema se extendió a muchas naciones europeas, como Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Albania y Polonia, y también a un país de América: Cuba. Tenía algunas ventajas importantes para la población, por ejemplo, una distribución de la riqueza más justa, buenos servicios de salud y una excelente educación que formó a grandes intelectuales y deportistas. Sin embargo, los gobiernos de esos países dependían por completo de la Unión Soviética, que tomaba todas las decisiones y combatía a quienes luchaban por tener naciones más libres e independientes, como ocurrió en la Revolución de Hungría (1956) y la Primavera de Praga (1968).

Por otra parte esos gobiernos ejercían un feroz control de los habitantes. Prohibían la libertad de expresión (nadie podía criticarlos), impedían la libertad de tránsito (los ciudadanos no podían viajar fuera del país), exigían que se doblegaran a las decisiones de los líderes políticos y los vigilaban a cada momento. En Rumania, por ejemplo, existía un control de las máquinas de escribir para evitar que se escribiera propaganda contra el gobierno. Muchos de los gobernantes se convirtieron en verdaderos tiranos, con tanto poder como tenían antes los reyes y en sus países se fue acrecentando el malestar. La rivalidad entre la Unión Soviética y Estados Unidos provocó el boicot de dos ediciones de los Juegos Olímpicos, en 1980 y 1984. Por otra parte, algunos deportistas olímpicos procedentes de las naciones comunistas aprovecharon sus salidas del país para huir de los regímenes que les quitaba la libertad.

El jugador soviético de hockey sobre hielo Sergei Fedorov aprovechó un viaje de su equipo para refugiarse en Estados Unidos. Los jugadores de futbol húngaros Sándor Kocsis y Férénc Puskás, miembros de la Selección Húngara que triunfó en Helsinki, 1952, se hallaban fuera de su país cuando la URSS invadió Hungría y tomaron la oportunidad de escapar del régimen. También hubo varios casos entre los deportistas cubanos. Huyeron del régimen comunista el levantador de pesas Roberto Urrutia, la gimnasta Ana Portuondo y el esgrimista Elvis Gregory Gil. Los gobiernos de sus países los llamaron “desertores”, palabra que se usa en la milicia para condenar a los soldados que abandonan sus obligaciones. Sin embargo, ellos no fueron traidores, simplemente buscaron nuevos horizontes para desarrollar sus vidas de manera más autónoma. Los gobiernos comunistas cayeron a fines de la década de 1980 e inicios de la década de 1990.

Tras su fin salieron a la luz hechos indebidos. El gobierno de Alemania Democrática, por ejemplo, administraba drogas a sus atletas para que ganaran en las competencias. El mundo de hoy no es mejor ni peor que antes de la caída del comunismo. Sin embargo esas naciones deciden de forma independiente su destino y respetan las libertades de sus ciudadanos.

PARA REFLEXIONAR

? Respeta la autoridad de tus padres y maestros pero pregúntales siempre la razón de sus decisiones y todas las dudas que tengas sobre ellas.

? Evita que los demás te fuercen o te obliguen a hacer algo que no quieres. Si tus compañeros de la escuela te acosan de alguna manera, repórtalo a tu maestro.

? La libertad tiene un importante aspecto físico relacionado con tu cuerpo. No permitas que alguien te toque si tú no estás de acuerdo. Esa regla incluye a los miembros de tu familia. Denuncia cualquier abuso en ese sentido.

? Ten cuidado con las “modas”. Están disfrazadas de libertad, pero en realidad te obligan a aceptar y seguir valores ajenos, creados por otros para controlar a los demás.

 

PARA REFLEXIONAR EN CASA

La regla de oro para medir el grado de libertad que se concede a los menores es el riesgo que conllevan las acciones que quieren realizar. Eviten verlo con superficialidad, pero impidan también proyectar en la situación miedos irracionales o inseguridades personales.

? Supervísenlo pero no interfieran en él mientras éste sea saludable.

? Eviten a toda costa manipularlos, explotarlos o cohibirlos de cualquier forma. ¡Trabajen en sus propios problemas!

? Eviten la sobreprotección y tengan sobre ellos un cuidado sutil. Sean guardianes delicados, no tiranos amenazantes.

 

PARA REFLEXIONAR EN LA ESCUELA

? Promueva la absoluta libertad de expresión en el aula. Siempre y cuando se mantengan los límites del respeto cada alumno puede decir lo que quiera.

? Recuerde que la experiencia educativa no es un acto de sometimiento ni un plan para controlar la conducta. Es, por el contrario, un proceso formativo para tomar mejores decisiones y más informadas.

? Diseñe las tareas y deberes extracurriculares de manera que dejen a los chicos el suficiente tiempo libre para tomar un respiro y volver a la escuela con nuevas energías.

? Oriéntelos sobre el manejo del tiempo libre e invítelos a aprovecharlo en actividades que, de una u otra manera, beneficien su formación: las visitas a sitios de interés, la afición por el cine, la lectura, la práctica de un deporte o el trabajo comunitario.

 

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