Hakuna Matata, la fortaleza suave

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Y tus alumnos, ¿cómo manejan el estrés?

Por el uso cotidiano, algunas palabras se llenan de cierta “carga” que no necesariamente revela todo su significado. Fortaleza, en una conversación casual, da la sensación de rigidez, de una fuerza física irrompible; por ejemplo, la caoba o la ceiba tienen, precisamente en la corpulencia, su gran debilidad ante la tormenta… pero también es debido a su fortaleza que el junco sobrevive al huracán.   Si pensamos en el aula y en los estudiantes, la mayoría de ellos sólo saben crispar sus nervios para lidiar con el estrés, como si se convirtieran en tiesos robles ante la proximidad del ciclón. El estrés puede causar estragos, tanto si se vive de forma crónica como aguda, y nuestros estudiantes se sienten obligados a ser, a parecer fuertes, a mostrarse rígidos como una caoba, pero ante la tormenta del estrés se encuentran desprotegidos, a merced del viento. Tuve un alumno de primero de secundaria, lloraba inconsolable ante la posibilidad de que su promedio descendiera unas décimas del diez cerrado… ¿Cómo enseñarle a ser fuerte como el junco? ¡Hakuna Matata!   Hakuna matata es un ejemplo de fortaleza, es una frase poco utilizada en el idioma africano suajili, popularizada debido a la película El Rey León de los estudios Disney. En un momento crucial para el desarrollo de la trama (viene un spoiler para quien no haya visto la peli): Simba, el león heredero de la sabana y protagonista, decide quedarse y vivir su vida de manera relajada, comiendo insectos y haraganeado por ahí en compañía de sus amigos Timón y Pumba, quienes le enseñan esta filosofía de vida: “Sin preocuparse, es como hay que vivir”.   “No existen los problemas” parece la traducción más aproximada de hakuna matata: hacer frente a la vida de una forma más relajada, sin preocupaciones que arrebaten la calma. Recuerdo que cuando vi el largometraje por primera vez, pensé en algunas personas que siempre estaban riendo y de buen humor, cuán jóvenes y felices se les veía el semblante, en comparación con aquellos otros rostros demacrados, de quienes están estresados todo el tiempo. Así que ahora, de vez en cuando, cuando amerita la tensión del grupo, estresado por las evaluaciones o algún otro motivo, le digo: ¡Hakuna matata! Luego pregunto: ¿Cómo relajarían la presión Timón y Pumba? El mero ejercicio de pensar y compartir, disipa el estrés en buena parte del grupo, aunque siempre hay casos que requieren un acercamiento personalizado.   Un promotor útil para el buen estado emocional tanto de los estudiantes como de uno mismo, son estos siete minutos de la película de Disney que una usuaria de Youtube compartió en esa red social: ¡Hakuna Matata!
Hakuna matata, una forma de ser,
hakuna matata, nada que temer
Sin preocuparse, es como hay que vivir
A vivir así, yo aquí aprendí
¡Hakuna matata!
 

Conversa con nosotros sobre el valor del mes de octubre: la Fortaleza, en las redes sociales de Fundación Televisa en @fundtelevisa y en www.facebook.com/fundaciontelevisa.tieneselvalor