Honestidad y congruencia: Serguei Prokofiev

  Una forma profunda aunque sofisticada de la Honestidad es la congruencia, significa mantener una relación clara y directa entre lo dicho y las acciones propias. La coherencia es tan importante que hay quienes la consideran esencial para discernir los verdadero; la Teoría coherentista de la verdad considera a ésta última como una cualidad de todo sistema siempre que cada elemento de éste sea coherente con respecto al conjunto.

Por supuesto, dicha teoría ha tenido y tiene no pocos detractores, incluso algunos de la talla de Bertrand Russell, pero es interesante como punto de partida para reflexionar sobre la importancia de la coherencia en el valor Honestidad. Un caso de coherencia a toda prueba es Serguei Prokofiev quien fue un compositor y pianista ucraniano que vivió en la URSS; de hecho fue uno de los máximos compositores soviéticos de la primera mitad del siglo XX. Una de sus características musicales es un marcado estilo personal proclive a la experimentación y por este motivo fue acusado de “formalista”.

Durante el régimen estalinista esta acusación significaba que sus composiciones no eran armónicas con la política del régimen. Con este pretexto muchas de sus obras fueron prohibidas y censuradas, él su familia fue hostigada por el régimen, incluso su esposa fue condenada a vivir en el gulag por varios años por supuesto espionaje. Pese a ambiente tan adverso, Prokofiev muestra en su obra tanto sinfónica como operística una integridad asombrosa, jamás se alejó de ese lenguaje musical propio, experimental. Aún con el acoso del Estado, nunca dejó de ser honesto consigo y, aunque hay obras premiadas por el mismo Iósif Stalin, en todas es patente el genio singular de su autor, en él la honestidad siempre se manifestó a través de la coherencia de sus ideas musicales. Quizá la obra más famosa de la producción de este compositor es su adaptación para orquesta y narrador del cuento popular “Pedro y el Lobo”. Este cuento, originalmente habla sobre un niño deshonesto que hace creer a la gente de su pueblo de la llegada del lobo en tantas ocasiones que terminan ignorándolo cuando es cierto el peligro. En 1934, Serguei, congruente como siempre, hace propio el cuento y lo adapta. En su interpretación Pedro no sólo es honesto sino valiente. El video que les compartimos es la adaptación cinematográfica de Suzie Templeton, quien mantiene una correspondencia muy bella entre la música, ejecutada por la Orquesta Philharmonia dirigida por Mark Stephenson, y las acciones de los personajes. Un detalle curioso de este cortometraje de 2006 es que prescinde de las palabras. En el 2008 ganó el Óscar para cortometrajes animados.