Niños y niñas justos

Los docentes tenemos un gran impacto en la vida y en el carácter de nuestros estudiantes, con esta lectura y debate, fomentaremos niños y niñas justos.

  • ¿En realidad la justicia es un valor en nuestro salón de clases?
  • Una lectura y 4 preguntas para pensar la justicia, en el aula.

 Casos de injusticia

Un estudiante recibe una mala calificación a pesar de que respondió correctamente todas las preguntas del examen, entregó a tiempo las tareas y su conducta fue adecuada a lo largo del curso. Un hombre que no cometió ningún delito es enviado a la cárcel. Varias mujeres que trabajan en una fábrica de zapatos ganan menos dinero que los hombres, aunque realicen la misma labor que ellos. Un padre con dos hijos envía a la escuela sólo al mayor; mientras que al menor le niega el derecho a la educación. En una competencia olímpica, el atleta que hizo trampa obtiene la medalla de oro. Un automovilista que se pasó el alto y fue detenido por el policía de tránsito no es multado porque afirma ser hijo de una persona importante. A una joven indígena se le niega atención médica en un hospital debido a que no habla español.

 Para los niños y niñas justos

¿Qué tienen en común los ejemplos anteriores? En todos ellos se ha cometido una injusticia. Son casos en los que no se respetaron los derechos de una persona, o bien se le discriminó o se le trató de manera indigna. También se presentan situaciones en las cuales alguien obtuvo una recompensa que no merecía, como ocurre con el atleta olímpico, o evitó ser sancionado, como sucede con el automovilista. La justicia es importante porque permite que todas las personas sean tratadas de la misma manera de acuerdo con las leyes, sin privar a algunos de sus derechos fundamentales o darles preferencias indebidas a otros. Gracias a este valor los seres humanos tenemos la posibilidad de vivir de manera pacífica, sin pelearnos a cada rato y por cualquier motivo. Ser justo significa que no nos aprovechamos de los demás ni les quitamos aquello que les pertenece. Pero también quiere decir que los demás no pueden arrebatarnos aquello que, por derecho, es nuestro, ni impedir que nos desarrollemos y alcancemos nuestros objetivos. Es verdad que en el mundo se cometen todos los días muchas injusticias; sin embargo, ello no implica que debamos aceptarlas o considerarlas inevitables. Hay que esforzarse, en la medida de nuestras posibilidades, para que este valor prevalezca y debemos estar listos para defenderlo frente a los abusivos, los aprovechados y aquellos que sólo piensan en sí mismos. Las normas, las leyes y los reglamentos nos ayudan a distinguir entre lo justo y lo injusto; no obstante, a veces hay que usar nuestro criterio para conocer la diferencia.

 Para el debate en el aula

  • ¿Te consideras una persona justa?
  • ¿Alguna vez has sido testigo de una injusticia? ¿Qué sentiste?
  • ¿Qué se te ocurre que se podría hacer para que México fuera un país más justo?
  • ¿Qué normas o reglamentos conoces?

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