Perdón: Heridas que desaparecen
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“Si quien me lastimó no quiere disculparse, ¿aun así lo debo perdonar, mamá?” Sí.

Para comprender y explicarle a nuestros hijos el valor del Perdón, tenemos que conocer primero una idea clave: la culpa. Ésta es la condición de quién dañó de cualquier forma a otro. Por ese hecho ambas personas se encuentran distanciadas y enemistadas. En ocasiones el problema no sólo es la distancia, sino los sentimientos negativos que puede tener quien recibió el daño: por ejemplo, puede sentir el deseo de vengarse del otro haciéndole algo igual. Para el culpable la situación tampoco es fácil: si es indiferente al daño que hizo, lo seguirá haciendo; si cobra conciencia de su mala acción puede sufrir por el remordimiento. Es entonces cuando debe aplicarse el valor del perdón: Quien hizo el daño le ofrece una disculpa de corazón a quien perjudicó. La persona dañada la acepta de corazón y todo se olvida.  

Para reflexionar con los hijos

A veces quien hizo un daño no puede reconocerlo o no sabe aceptar su culpabilidad por temor o cobardía. En ese caso, la persona que sufrió el daño puede aplicar el valor por su propia cuenta, olvidando el mal que se sufrió, perdonando en silencio al otro y siguiendo adelante con su vida. En algunas ocasiones, también puede acercarse a la persona que le hizo daño para hablar con ella y hacerla entender que debe transformarse para ser mejor. Sea cual sea la forma en que se aplique, el valor del perdón cierra las heridas sin dejar cicatriz. Si la deja, no es perdón sino hipocresía. Debemos recordar a los pequeños que el perdón libera a quien sufrió el daño, es a él a quien beneficia más.  

Conversa con nosotros sobre el valor del Perdón, todo el mes de noviembre en las redes sociales de Fundación Televisa en @fundtelevisa y en www.facebook.com/fundaciontelevisa.tieneselvalor