Qué es la solidaridad en voz del filósofo

El doctor Juan Carlos López Gracia, en su colaboración para Valores de septiembre nos define qué es la solidaridad desde la filosofía.

- Te compartimos la colaboración de un filósofo sobre qué es la Solidaridad.

 ¿Qué es la solidaridad?

La solidaridad es una virtud capital que pertenece a la virtud cardinal de la Justicia.

El prefijo solid que viene de solidus, hace referencia a la solidez, a la fuerza, cohesión y firmeza de las cosas. El sufijo dad hace referencia a una cualidad.

Así la solidaridad es una virtud que nos hace “fuertes” al abrazar una causa que nos es “común” a todos.

Pertenece a la virtud cardinal de la Justicia, porque implica la distribución justa de las cosas. La solidaridad mueve a la voluntad en contra del egoísmo para reponer la alteración en el bien común.

La naturaleza precaria del ser humano lo obliga encontrar en el “otro” su complementación tanto física como espiritual. La cohesión social lleva a la fortaleza individual. La solidaridad es el camino justo para fortalecernos en lo individual y en lo social.

La solidaridad es contraria al egoísmo y al individualismo que se excluye y ensimisma en la codicia y el apego a las cosas materiales. Estos vicios constituyen un acto de injusticia porque si llamamos “robo” al hecho de despojar injustamente a alguien de sus bienes, ¿cómo podríamos llamarle al hecho de no proveer de los bienes necesarios al necesitado estando en poder de hacerlo?

La solidaridad es un valor que nos fortalece para enfrentar los males que nos aquejan. “la unión hace la fuerza” y la solidaridad es el aditivo de esa unión.

Ejemplo de solidaridad

En 1985 la ciudad de México sufrió uno de los más grandes desastres naturales de su historia. A las 07:19 minutos del 19 de septiembre, la ciudad se vio afectada por un terremoto de magnitud 8.1 grados, convirtiéndose en el más mortífero de su historia.

Miles de mexicanos perdieron instantáneamente la vida y muchos más quedaron sepultados agonizantes entre los escombros de los edificios derrumbados. Los cuerpos de socorro y atención médica muy pronto quedaron rebasados ante la magnitud del desastre, y como nunca antes, la población civil se organizó para brindar el apoyo en la búsqueda y atención de las víctimas.

Esta lamentable tragedia y la acción solidaria de miles de voluntarios, quienes incluso a riesgo de su vida, ayudaron de manera desinteresada a los afectados, ha quedado grabado en la memoria del pueblo de México para siempre, despertando una vocación solidaria de apoyo en casos de desastres naturales.

El 12 de enero de 2010 el pueblo de Haití también sufrió el embate de la naturaleza en un terremoto de magnitud de 7.0 grados con varias réplicas fatales. Según algunos cálculos, más de 200,000 personas perdieron la vida y muchos más resultaron damnificados, perdiendo sus hogares y enfrentando una de las más crueles crisis de epidemias y escases de alimentos.

La ayuda humanitaria no se hizo esperar y de todos los rincones del mundo poco a poco fue llegando cargamento con medicamentos, agua y víveres.

Para muchos mexicanos que vivieron el terremoto de la ciudad de México en el 85, los recuerdos provocaron una formidable acción de apoyo para los hermanos haitianos afectados, y nuestro país se destacó como el de mayor apoyo ofrecido a esta nación.

Hoy México es un país solidario con diversas causas que considera justas y se expresa de diversas maneras ante los actos de injusticia. Aun en muchos pueblos de México, la solidaridad se hace patente con el rostro de la hospitalidad, brindando cobijo y alimento al viajante forastero que pudiera necesitarlo.

Recientemente la sociedad civil se organizó para mostrar su apoyo solidario a un joven estudiante acusado injustamente de tráfico de drogas, y la unión en la demanda de justicia, permitió su liberación. Aunque nadie desea vivir o ver en otro vivir ese tipo de injusticias, las lecciones aprendidas favorecen la cohesión social. Al salir de la cárcel, el joven Oscar Álvaro Montes, expresó su agradecimiento para con quienes se solidarizaron con su justa causa pero además hizo público su compromiso de asumir una conducta solidaria con las causas justas. Y es que es muy difícil experimentar el beneficio de la solidaridad sin desarrollar el efecto de reproducirla en las demás personas creando un círculo virtuoso y justo.

Ayudar al necesitado es una necesidad personal. Así lo menciono el sabio chino Mencio en el siglo III a.c.:

“Todos los hombres tienen una mente que no soporta ver el sufrimiento de otros” Mencio.

 

La empatía que permite el auxilio del prójimo es un instinto natural que se encuentra presente no solamente en nuestra especie, sino en otros mamíferos, de ello depende la supervivencia.

Además de que los humanos sentimos empatía instintiva ante el dolor ajeno, la solidaridad es un valor que debe ser reforzado con la razón y la firme voluntad de justicia por el bien común. No es suficiente la capacidad de comprender o sentir pena por el mal ajeno. Es necesario poner en acción ese sentimiento y concretarlo en hechos que aminoren el sufrimiento del otro.

 

Juan Carlos López Gracia ([email protected]) es egresado de la H. Escuela Naval Militar como ingeniero en ciencias navales, es maestro en educación por el ITESM y Doctor en Humanidades con especialidad en educación. Es autor intelectual de la metodología científica y de la norma de certificación a instituciones educativas llamada “Escuela con Valores”. Es Presidente de Fundación Axio, Director general del Centro de Aprendizaje Dinámico CADI, del colegio José Vasconcelos y vicepresidente honorario de la Sociedad Mexicana de Filosofía, además de consultor, escritor y conferencista.

 

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