Rafael Muñoz Saldaña y la Esperanza
El café reúne y dinamiza el pensamiento. Y en una cafetería nos reunimos con Rafael Muñoz Saldaña, filósofo y autor de la colección Vivir los Valores, cuyo más reciente volumen, correspondiente a la edición 2012-2013 acaba de ser presentado. Le preguntamos sobre el valor moral correspondiente al mes de septiembre: “La esperanza es uno de esos valores que de acuerdo con el criterio purista no podría entrar en el conjunto de valores morales laicos, porque su origen es religioso. En la tradición católica es una de las tres virtudes teologales, llamadas así porque tienen a Dios como objeto, y éstas son: la Fe, la creencia en la existencia de Dios; la Caridad consiste en amar a Dios a través del amor al prójimo; y la Esperanza, tener una visión alentadora del futuro con Dios como garantía de un buen futuro. Estas virtudes tienen sentido, sobretodo en el contexto religioso, es interesante pensar en cómo se pueden recuperar en el mundo laico: a la Fé no hay manera de recuperarla fuera de lo religioso; pero Esperanza y Caridad, se pueden convertir en valores laicos útiles para cualquiera con independencia, tenga o no creencias religiosas. En el caso de la Caridad es sencillo, si no tienes a Dios como garantía para ser caritativo, se puede apelar a que todos compartimos la condición humana y a vernos en el espejo del otro: su situación es una por la que también yo podría atravesar; y en esa medida ayudarnos. Y en el caso de la Esperanza, sería crear una expectativa de futuro que sirva como una herramienta útil para la construcción de tu propio presente.” Cuando le preguntamos sobre cómo se vive este valor moral, nos contestó lo siguiente: “Yo creo en la existencia dentro de todos de una Esperanza natural, las acciones que llevamos a cabo todos los días guardan en lo más profundo un sentido de la Esperanza. Si uno se incorpora de la cama todos los días, decide llevar a cabo ciertas acciones es porque supone que todo eso le acarreará un futuro positivo. Yo creo que la Esperanza es el motor de las acciones. Por otro lado, también hay la intención de usar el valor de la Esperanza, si no la sientes de forma natural, se puede usar como un recurso para construir un buen presente. ¿Cómo puedo entusiasmarme con las tareas de todos los días?, pensando que puede tener un resultado positivo para mí o los demás. Quienes nos lean mantendrán con nosotros una relación de Esperanza: nos leerán esperando encontrar un conocimiento nuevo o les revele una perspectiva desconocida; y nosotros tenemos este diálogo porque creemos que alguien nos leerá.” Puntalizó.