Cuentos

Una casa para la maestra Susana: un cuento de respeto

Una casa para la maestra Susana: un cuento de respeto

 
La maestra Susana comenzó su carrera como profesora en un remoto pueblo de Nuevo León. Tenía sólo 18 años de edad. Su primer salón de clases era un jacal con techo de lámina y sus primeros alumnos debían sentarse en el suelo de tierra porque no había pupitres. Con la ayuda de los vecinos logró conseguir sillas, un pizarrón y un globo terráqueo para enseñar Geografía.
 

Tiempo después, el gobierno del estado mandó construir un aula, una cancha de basquetbol e instaló agua potable. Durante varios años la maestra Susana fue la única profesora del lugar. Impartía todos los grados de primaria, por eso en su salón había estudiantes de distintas edades. Poco a poco llegaron otros maestros y al fin se fundó una verdadera escuela. “¡Ora sí vamos progresando, paisanos!”, le gustaba decir. La maestra Susana nunca faltó al trabajo, pues se tomaba muy en serio su profesión. Gracias a ella los niños y las niñas del pueblo aprendían a leer y a escribir; también a hacer cuentas. Cuando sus alumnos sacaban buenas calificaciones, los felicitaba diciéndoles: “¡Ora sí vamos progresando,paisanos!”. Con el paso de los años, los papás que habían tomado clases con la maestra Susana llevaban a sus hijos para que ella les enseñara. Luego, éstos crecían y llevaban a sus hijos. Nunca se casó ni tuvo descendencia; afirmaba que su familia estaba formada por todos los que alguna vez habían sido sus alumnos.

 

Finalmente, llegó el día en el que la maestra sintió que ya no tenía fuerzas para continuar en su puesto. Había envejecido. La memoria le fallaba, su vista ya no era la misma y cada vez le costaba más esfuerzo recorrer el camino que llevaba desde su casita de adobe, situada en las afueras del pueblo, hasta la escuela. Era el momento de retirarse. “No nos haga eso, profesora. ¿Qué vamos a hacer sin usted?”, le decía la gente. “Ya déjenme descansar, ingratos”, respondía ella, bromeando.

 

De esta forma, una mañana de julio, poco antes de concluir el ciclo escolar, se realizó en la escuela una ceremonia para despedirla. Hubo flores, canciones y algunas lágrimas. La maestra les agradeció a todos y dijo que, ahora que estaba jubilada, iría a visitar a una prima de Querétaro a la que no veía desde hacía veinte años. Así pues, estaría fuera tres semanas. “Ahí les encargo que rieguen las plantas de mi casa y le den su alpiste a mis canarios”, pidió. Cuando la profesora se fue, los habitantes del pueblo se reunieron para poner en práctica el proyecto que se les había ocurrido días antes. Cada uno de sus alumnos, así como todos aquellos que alguna vez habían tomado clase con ella, llevó cinco ladrillos hasta el terreno donde estaba su casita de adobe. Allí comenzaron a construir entre todos una casa más grande usando los ladrillos que habían llevado y el cemento que el regidor de la comunidad les había facilitado. Así, cuando la maestra estuvo de regreso vio, junto a su humilde hogar, una bonita casa nueva con su propio huerto. Muy intrigada preguntó de quién era. Los habitantes del lugar le respondieron que se trataba de un regalo que le hacían como muestra de respeto. Ella estaba muy sorprendida. Al principio rechazó el obsequio, pero todos la convencieron de que lo aceptara. Con lágrimas en los ojos, sólo atinó a decir: “¡Ora sí vamos progresando, paisanos!”.
 
La maestra Susana no es una profesora como cualquier otra. Gracias a su esfuerzo y entrega, este personaje se gana el respeto de los habitantes de un pueblo. Dicho respeto queda ejemplificado en el regalo que le hacen sus antiguos alumnos: mientras ella está de viaje, todos cooperan con ladrillos y trabajo para construirle una casa. Hay quienes consideran que triunfar en la vida consiste en poseer fama y fortuna. Sin embargo, también están aquellos para los cuales el verdadero triunfo consiste en merecer el respeto de sus semejantes. Se trata de dos visiones distintas del éxito. ¿Con cuál de las dos estás de acuerdo?

 

¿y tú qué piensas...?

• ¿Consideras que la maestra Susana estaba orgullosa de su profesión?

• ¿Por qué los habitantes del pueblo decidieron construir una casa para ella? ¿Conoces a alguien como esta profesora? ¿Crees que todos los maestros son dignos de respeto?

• ¿Te consideras una persona respetuosa?

• ¿A qué personas admiras y por qué?

• ¿Crees que México sería mejor si todos nos respetáramos?

• ¿Alguna vez alguien te faltó al respeto? ¿Cómo te sentiste?

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