Confianza: Una sensación de seguridad

Una sensación de seguridad, en eso consiste el valor de la confianza, uno que nos da paz y nos permite disfrutar de la vida.

  • Es buen momento para reflexionar sobre la confianza y cómo funciona en realidad.

 

Una sensación de seguridad

 

La vida de todos los días y los acontecimientos excepcionales están llenos de retos y desafíos para cada uno. En realidad nunca sabemos bien qué nos espera en el futuro inmediato, cuando salimos de casa, o a largo plazo, digamos en cinco o diez años. Resulta imposible saber lo que habrá de ocurrir, porque el mundo está hecho de riesgos y cambios constantes: nuestra familia, nuestra escuela y ciudad se modifican a cada instante. Esos cambios pueden ser positivos o negativos y a veces pensar en ellos o vivirlos cuando son ya una realidad, provoca miedo e incertidumbre. ¿Qué podemos hacer si nada parece demasiado seguro?

La respuesta a esa pregunta es muy sencilla: confiar en nosotros mismos, en nuestra fortaleza y poder de adaptación, en la capacidad que tenemos para responder a los retos que nos pone la vida. Aunque nadie es un superhéroe y todos estamos sujetos a fallas y errores, siempre debemos estar seguros que nuestros conocimientos, valores y principios son un escudo protector que nos permite navegar a salvo por la vida. Quien no confía en sus propias fortalezas no puede obtener avances. Quien sabe reconocerlas se supera día con día, cumple sus metas y logra realizarse: llevar a cabo sus proyectos más importantes, ser cada día mejor persona e ir más allá de sus posibilidades actuales.

 

“La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas.” Earl Gray Stevens.

 

Aprendamos a generar una sensación de seguridad a nuestro alrededor

Confiar en nosotros mismos es sólo una forma de vivir el valor de la confianza. La otra parte, igual de importante, es la confianza que tenemos hacia fuera. Algunas personas, llamadas optimistas, simplemente creen que todo les saldrá ben, otras confían en la suerte o la fortuna. Aunque ello puede tener efectos positivos, es simplemente magia, pues nada nos asegura que las cosas serán como queremos que sean. Pero hay otro tipo de confianza realista porque se basa en conocimientos y experiencias.

Podemos confiar en los familiares, compañeros y amigos que nos han dado prueba de su afecto y ganas de ayudarnos. Podemos confiar en instituciones o grupos que nos parezcan seguros, como la escuela o alguna organización deportiva. Esa confianza debe ir en dos direcciones: cada uno debemos dar muestras de que somos personas confiables, es decir, de que estamos a la altura de lo que los demás esperan. Si nos comprometemos a guardar un secreto, guardarlo; si nos ofrecemos a hacer un favor, llevarlo a cabo realmente. La sensación de confianza que despertemos en los demás se convertirá en uno de los patrimonios más valiosos. De esta manera, en su máxima expresión la confianza tiene tres niveles igual de importantes:

Los 3 niveles de la confianza

  1. La que tenemos con nosotros mismos,
  2. La que tenemos con los demás y
  3. La que damos a los demás.

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