Entrevista con Luigi Amara

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Luigi Amara es autor del libro Los Calcetines Solitarios, una historia sobre bullying.

  La del jueves 23 de agosto de 2012 fue una tarde calurosa de fina y constante lluvia. Ese fue el marco de la Librería Rosario Castellanos se apetecía como un oasis dentro del clima del D.F. Ahí, nos citamos con el poeta y ensayista Luigi Amara. Luego de un equívoco inicial sobre el lugar exacto para reunirnos nos encontramos y tomamos asiento en los sillones dispuestos para la lectura cuales islotes en medio de los libros. Con su aire afable, despreocupado, y su charla fácil comenzamos nuestro diálogo: Fundación Televisa- ¿Qué es el diálogo para ti? Luigi Amara- La base de toda comunicación, es una especie de herramienta civilizatoria. Pienso que la escritura es un esbozo de diálogo, como si lo metiera en una botella lanzada al mar, a ver quién lo recoge. Sin el diálogo estamos perdidos, aunque a veces, también el diálogo nos pierde, nos confunde, nos embrolla. F.T.- ¿De qué manera el diálogo nos puede perder? L.A.- Porque confiamos que muchas cosas se resuelven dialógicamente, razonadamente y hay una tradición filosófica apoyada en aportar razones y argumentos, pero hay cosas que podrían ser más claras si atendemos al cuerpo y no a la razón. F.T.- ¿El diálogo es sólo racional? ¿O podría haber un diálogo de la emoción, del cuerpo? L.A.- Se llamaría de otra manera, porque en la misma etimología de la palabra está presente la idea de Logos. Yo no incluiría el abrazo dentro del diálogo, y a veces este gesto es más importante… a veces no hay diálogo sino sólo un entrecruzamiento de monólogos. Ahora, mientras lo medito: el diálogo tiene un valor poco apreciado: dialogando te das cuenta de lo que piensas y no estás consciente, de tus pensamientos sin elaborar, y en la charla con el otro descubres cosas de ti que no reconocías. No sólo es una cuestión de comprender y darse a comprender al otro, sino de autoconocimiento. En el diálogo estás obligado a explicar, aclarar, matizar… a ir más allá en las consecuencias de tus pensamientos. Porque si el diálogo no te transforma no sirve de nada, debe afectarte… ¡No cada vez, vamos!, pero sí en alguna medida, porque si no hay apertura no hay diálogo real. Alguien sin voluntad para dialogar no deja afectarse en este encuentro de voces, de razones… es alguien cerrado. F.T.- Para finalizar, ¿qué papel tendría para ti, el diálogo en el fenómeno del bullying? L.A.- Es un claro ejemplo de que el diálogo tiene un límite, en ciertos casos de bullying puede ser poco efectivo, puedes intentar dialogar y quizá no mejore nada. Ese es el origen de Los calcetines solitarios, con Trino, más que intentar una respuesta, la idea es mostrar el fenómeno, sus ángulos, y problematizarlo, y entonces buscar una solución adecuada.

Agradecemos a Más Libros, Mejor Futuro al hacer posible esta entrevista.