La conversación, el diálogo olvidado
  Pareciera una contradicción, pero justo en medio de la era de las telecomunicaciones, en plena Sociedad de la Información, la conversación parece ser un arte evanescente.

El ritmo de vida, el constante aumento de las responsabilidades y la complejidad de los trabajos permiten el olvido de la charla no sólo como una válvula de escape para la nube gris de las pequeñas frustraciones cotidianas, si no también como una forma de asegurarnos de cuán firme asentamos los pies en la tierra. Por medio del diálogo podemos comparar y contrastar el punto de vista propio con el ajeno; esto permite formarnos una imagen mucho más verdadera del mundo y su estado.

¿Por qué se ha perdido este arte? Pero si ahora tenemos una cantidad abundante medios: están los teléfonos inteligentes, las redes sociales, los medios masivos y la personalización del servicio al cliente… en fin, mil y un formas para hacer contacto con el otro. Pero “hacer contacto” y “dialogar” no es lo mismo, no por fuerza. Para dialogar es necesario abrirse, estar dispuesto a ceder, aceptar la equivocación, la omisión, las expectativas insatisfechas. El diálogo necesita para existir confianza mutua, dos personas expresándose. Hacer contacto no requiere tanto esfuerzo y buena voluntad, para contactar hace falta solo llamar la atención. Para hacer contacto no hace falta comunicarse.

Les dejamos un cortometraje, Incomunicación, del director catalán Joan Álvarez Lladós; en él nos habla de los conflictos de una pareja casada, problemas que podrían encontrar solución si hablaran, es decir, si dialogaran, que los disfrutes.