El Himno a la Alegría, fuente de esperanza
La Novena Sinfonía de Beethoven quizá sea la composición más celebrada en la historia de la música, casi tanta relevancia tiene el poema La oda a la alegría de Schiller, el cual fue incorporado como arreglo coral al final del Cuarto movimiento sinfónico; la combinación es una experiencia llena de placer, tanto para los expertos como los profanos. Pero antes de continuar, te recomendamos dejar correr el video del final del post, de fondo, mientras lees. Ahora sí, retomemos la lectura: Johann Christoph Friedrich von Schiller es considerado uno de los dos escritores fundamentales de la actual Alemania (el otro es Goethe). Con apenas 14 años de edad fue arrebatado de su hogar y llevado a una academia militar en extremo estricta en Stutgartt, y ahí pasó siete años. El panorama sería desolador para cualquier adolescente; un detalle ilustrador de esto es que aún a los 15 años Friedrich orinaba la cama. Como pudo sobrevivió, con el tiempo se preparó como médico ahí mismo, pero incluso como médico militar, su condición era desesperada. Decide huir de Stutgartt a los 26 años y este viaje lo alienta de tal manera que encuentra la inspiración necesaria para escribir la Oda a la alegría, una obra maestra y, para muestra, baste como botón, el coro: “¡Alegría, hermosa chispa de los dioses, hija del Elíseo! ¡Ebrios de ardor penetramos, diosa celeste, en tu santuario! Tu hechizo vuelve a unir lo que el mundo había separado, todos los hombres se vuelven hermanos allí donde se posa tu ala suave.” En este enlace: Oda a la alegría, se encuentra el resto de la traducción del alemán al español, del poema más emblemático de Schiller, uno lleno de esperanza. Ludwig van Beethoven es bien conocido, vida, obra y la inexorable sordera creciente. Pocos años después de la publicación del poema de Schiller, Ludwig lo conoció y de inmediato quiso musicalizarlo, al paso del tiempo este impulso daría a luz el Cuarto movimiento de la última sinfonía de Beethoven. Aún más, mientras el genio alemán componía la Novena, su sordera ya era total y su temperamento se aferraba a lo único que le proporcionaba esperanza: su música. Él mismo dirigió el estreno de su obra maestra. Ambos, Beethoven y Schiller, sumaron no sólo sus talentos sino también esperanzas y sueños para producir una obra con un papel singular en la cultura mundial. Hoy en día la frase Himno a la Alegría puede referirse al himno de la Unión Europea, al del Consejo de Europa, a una canción pop del cantante español Miguel Ríos, al Cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven o a la Oda a la alegría de Schiller… ¿Por qué? Quizá porque como ninguna otra obra de arte, ésta funciona como Fuente de Esperanza para muchísimas personas: la escuchamos cuando comienza a flaquearnos el ánimo y languidecen nuestros sueños, con esta obra recargamos el tanque de Esperanza en el fresco manantial de sus notas y versos. A continuación te dejamos una grabación de este movimiento en una versión dirigida y arreglada por el mítico director de orquesta Herbert von Karajan, justo quien le dio la fisonomía actual al himno de la Unión Europea. Disfrútalo.