La escritora Raquel Castro, nos da su opinión sobre la Libertad
  La libertad es un valor que se puede entender de diferentes maneras, Raquel Castro, jóven novelista mexicana nos comparte su visión acerca y como se presenta dentro de su novela Ojos llenos de Sombra.   Ojos llenos de Sombra Esta es la historia de una decisión. O de una indecisión, más bien. Atari estudia música y es tecladista en un grupo de dark, pero ahora debe escoger entre irse becada a Rusia o seguir con la vida de siempre. Mientras elige, pone en la balanza sus intereses, sus recuerdos, sus amores y sus andanzas en la escena gótica. Quizá el destino no la encuentre lista, pero la hallará de buen humor y oyendo una canción oscura. Ganadora del premio SM 2012 Literatura Juvenil Gran Angular.   ¿Cómo vives la libertad? Raquel concibe la libertad, antes que nada, como lealtad a uno mismo; y eso la conserva como una persona auténtica como pocas. En entrevista le preguntamos - ¿Elegiste escribir Ojos llenos de sombra o la novela te eligió a ti?-  “Un poco y un poco. Esta historia en un principio era una serie de cuentos que se perdieron junto con un diskette del siglo pasado. Así que luego de la tragedia decidí transformarlo en una sola historia; así pues, dejé a mis personajes tan queridos en un papel secundario, y creé otro, Atari, para llevar el hilo narrativo. Mientras iba avanzando la novela iba quedando divertida, afable, llena de música. Y tenía un montón de características muy queridas para los adolescentes. Yo la llevaba a un taller literario y cada vez que leía, mis compañeros me decían: ‘Deberías de meterla al premio de SM’ y yo contestaba: ‘Déjenme acabarla, ¿no?’ Seguía avanzando y ellos insistían: ‘Es que tengo una amiga de 16 años que va amar tu novela’. Me conecté de algún modo con esas pasiones tan bonitas, pero además es mucho más rico el asunto porque los adolescentes encuentran cosas en la literatura juvenil que no hay en la literatura, digamos general; pero al mismo tiempo, los adultos, quienes vivimos enamorados de nuestro yo adolescente, regresamos una y otra vez a la literatura juvenil. Entonces me ha dicho, por ejemplo, una chava de 17 años: ‘Me encantó tu novela, me gustó mucho cómo describiste a tal personaje, ¿existe?, ¿me lo presentas?’ Y chavas, chavas, de 37, 38 años: ‘Me encantó, me acordé mucho de cuando iba en la prepa’. Son las dos posibilidades, es como para jóvenes de corazón, pero eso es un cliché, ¿no?”   ¿En realidad Atari es libre al decidir? - “Tan libre como se puede ser, en realidad. Tenemos muy mal dimensionada la libertad, creo yo. Eres libre de acuerdo a tu contexto, a tus necesidades. En apariencia, Atari tiene una gran libertad, es la más madura de su casa, su papá es un adolescente, su mamá es una adolescente, sus hermanos tienen 35 añ os y siguen siendo unos mocosos; a ella es a quien le toca tomar las decisiones; ella podría, si quisiera, no llegar a su casa, drogarse, revolcarse con quien quisiera. Y elige no hacerlo, en ese sentido tiene una cierta libertad, pero en realidad eso no es la libertad. Su libertad radica en que puede tomar sus decisiones sin dejar de escuchar a la gente que la rodea, pero sin dejar influenciarse por esas mismas personas.” ¿Los valores restringen la libertad, sería el caso de Atari? - “Yo creo que no. ¡Ay!, ese asunto de los valores está muy mal entendido. Yo creo que cada persona debe tener su código de valores y eso es algo que sí tiene Atari y muy claro: es una persona honesta, sensible, empática, uno de sus principales valores, y no se traiciona a sí misma. Esos dos valores juntos: no traicionarte a ti mismo pero ser empático son los valores necesarios para vivir con uno mismo y con la sociedad.” ¿Uno es libre de ser dark? ¿Se puede elegir la pertenencia a una tribu urbana en especial, o salirse de ella? - “Pues yo creo que tú entras a una subcultura por necesidad de identificación, porque tiene cosas con las cuales te identificas. Pero al final resulta que todas las subculturas tienen más o menos las mismas cosas y bien te podrías identificar con una o con otra y, a veces, es sólo un accidente lo que te lleva a ésta o aquella, creo… Puedes tomar la decisión, puedes, y de que puedes hacerlo puedes pero, ¿qué es lo que está pasando dentro de ti? ¿Qué tanto estás siendo fiel contigo mismo? Y ahí estaría… Es como algunas revistas de los años noventas, contenían artículos de cómo ligarte al chavo que te gusta de acuerdo con los gustos de él: ‘Te gusta el bohemio que siempre trae guaraches y morral tejido; entonces debes traer la jornada, aunque no la leas, y blusas oaxaqueñas’. ¿Y tú, por dentro, lo que a ti te gusta, lo que a ti te interesa? En lugar de ejercer la libertad de ser quien tú quieres ser, estás siendo lo que alguien más podría querer de ti. La libertad es menos divertida de lo que pensamos, porque implica mucha honestidad con uno mismo, no hacerse tonto solo, es respetar a los otros y respetarte a ti mismo; no es nada más de ‘me voy y llego a la hora que yo quiera’”.