La palabra Libertad
El nacimiento del concepto Libertad se remonta a una palabra tan vieja como los orígenes mismos de la civilización. La prueba más antigua de lo que parece ser éste concepto se encontró en un documento en arcilla de Sumeria, procedente de la ciudad de Lagash (2300 a.C.), hoy conocida como Tell al-Hiba en el actual Irak. Ama-gi es ésta palabra y, literalmente, significa “volver a la madre”, se cree que en los tiempos en que reinaba sobre Lagash el rey Urukagina se popularizó, se usaba para expresar la liberación de los esclavos en una época en la cual, cuentan los historiadores, se hicieron grandes reformas para corregir el abuso tradicional de los monarcas y el sometimiento del pueblo. Ésta, se cree, es la primera ocasión documentada que se tiene noticia de la expresión de este concepto. En nuestro idioma, el castellano, Libertad proviene del vocablo latín libertas, cuyo significado es el mismo que para Ama-gi. En nuestros días, el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua contiene 12 acepciones para la palabra Libertad, algunas en franco conflicto entre sí. Por supuesto esta abundancia de definiciones no ayuda a clarificar el concepto. Quizá la historia lo haga. En la antigüedad griega y romana, la Libertad era entendida como una cuestión política, identificada con la voluntad colectiva en la cual el individuo se integra, a esta misma tradición pertenece la palabra sumeria. Se podría decir que consistía en cumplir una voluntad superior de un bien común que exige el sacrificio de cada uno en pos del interés general. Por el contrario, la noción moderna de Libertad es más compleja; ésta se remonta al Renacimiento y el pensamiento racionalista quienes aportaron el “descubrimiento” de la individualidad, a partir de este descubrimiento, primero, surge la Libertad religiosa: yo, individuo consciente, no necesito intermediarios para relacionarme con Dios; luego la Libertad como negativa a la potestad del Estado y el Poder en los asuntos del fuero interno, la Libertad de gobernar la propia vida y la Libertad económica. Como en muchos otros ámbitos, los conceptos representados por las palabras conviven y, en ocasiones, parecen oponerse: Libertad como participación y Libertad como independencia privada; no es así. La Libertad moderna surge de esta concepción innovadora de la persona como individualidad, con respecto a la antigüedad, y es afirmada desde el espacio íntimo como lo más sagrado del ser humano y el origen de su fuerza creadora. Así, la concepción de la Libertad en nuestros días se configura como la esencia ética de la individualidad (¿qué hacer y qué no hacer?) y no un límite para el abuso del poder arbitrario sino la fuente de todo poder legítimo. Para terminar esta reflexión, les compartimos el video de una canción llamada La Libertad, del cantautor argentino Andrés Calamaro; la letra de esta bella canción refleja bien las contradicciones y matices de cómo se concibe hoy en día este valor, que disfruten.