¡Todos a votar! El valor de participar

En ¡Todos a votar! El valor de participar, te compartimos un breve recorrido por la historia del voto en México y sus conquistas, ¿quieres participar?

  • La historia del voto y la participación ciudadana tienen más de una siglo de historia.

El valor de participar

En el México contemporáneo pueden votar hombres y mujeres mayores de edad, sin importar su posición social y nivel económico. Sin embargo, no siempre fue así.

Las primeras elecciones se realizaron en 1812, cuando México todavía era una colonia española, a través de las parroquias católicas. No existía una lista electoral ni alguna oficina que vigilara el proceso. Lo mismo ocurrió en las primeras elecciones del México independiente, en 1824, en las que ni siquiera se aclaraba quién podría votar. Por otra parte, el voto no era directo; los participantes designaban a grandes electores que, en forma secreta, votaban por los funcionarios.

En las décadas posteriores, para votar se necesitaba demostrar la posesión de un capital anual de cien pesos; no podían votar los menores de 21 años, las mujeres, los sirvientes, los religiosos o las personas que no tuvieran trabajo. De esta forma la situación económica. El sexo y la posición social eran determinantes para participar.

El gran cambio ocurrió a comienzos del siglo XX, gracias a Francisco Madero, quien estaba convencido de los beneficios de la democracia.

La conquista de la participación ciudadana

Las leyes creadas por Madero dieron personalidad legal a los partidos políticos aunque no coincidieran con las ideas del gobierno; eliminaron las restricciones relacionadas con posición económica y social, y organizaron un registro nacional de electores. Los requisitos para votar eran saber leer y escribir, no pertenecer a la milicia o a la policía y no ser sacerdote de alguna religión.

Las ideas de Madero se reflejaron en la Ley Electoral elaborada a partir de la Constitución de 1917. Uno de sus mayores avances fue la elección directa del presidente de la República: desde entonces, este puesto se define por el número de personas que voten por alguno de los candidatos. En las décadas siguientes hubo grandes avances en ese sentido, como la creación del Registro Nacional de Electores (1951), el voto femenino (1954) y la reducción de la edad legal para votar de 21 a 18 años (1970).

Otro paso importante fue la creación del Instituto Federal Electoral en 1990 (hoy, transformado en el Instituto Nacional Electoral), institución independiente del gobierno que organiza las elecciones y vigila que sean legales e imparciales. De esta manera, hoy día la posibilidad de votar está abierta para todos los mexicanos, que debemos aprovecharla para construir el país que deseamos.

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