Afecto forzado, que aprendan a decir No

El nombre correcto es fuerte para muchos: Afecto forzado, que aprendan a decir No, nuestros hijos e hijas, que ellos decidan quién los abraza y besa.

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¿Tus hijos pueden decidir cómo saludar?

Aprender a decir que No es una de las lecciones vitales que debemos enseñar a nuestros hijos e hijas, parece algo obvio, pero no lo es tanto, en especial cuando entran en juego normas sociales, familiares o simples costumbres. Muchas veces hemos visto la escena, tanto en vivo como en alguna pantalla: una niñita o un niño que se resiste ante la presencia de alguien desconocido para ellos, sin importar si es familiar o amigo, y alguno de los adultos insiste en que el pequeño salude de beso.

 “Forzar a los niños a tocar gente cuando no quieren hacerlo, los deja vulnerables a abusadores sexuales, ya que la mayoría de estos son personas que el niño conoce.” Katia Hetter.

Afecto forzado, que aprendan a decir No

Vinka Jackson, autor del libro para niños Mi cuerpo es un regalo. Guía para el autocuidado infantil, dice: “no es recomendable en lo absoluto, que los grandes entreguemos el mensaje de que podemos obligar o forzar la relación física de los niños”, y plantea una equivalencia con nosotros, los adultos: “A nosotros los grandes, nadie podría o debería obligarnos a besar o abrazar a alguien si no queremos. El mismo respeto merecen los niños.” Y es que planteado así, tiene mucha lógica, hasta parece un error garrafal hacer cosa distinta. Ella plantea su argumento con lo siguiente: “Para los niños es fundamental aprender sobre sus preferencias y sus límites, y esto no sólo es para el cuidado y autocuidado durante la niñez, sino que es la base para todo el ejercicio del consentimiento y la libertad en años de la juventud y adultez.” Y nos sugiere: “que nos acostumbremos todos los grandes a preguntar a los niños ¿cómo prefieres saludar?, ¿puedo darte un abrazo?, ¿quieres que conversemos ahora o después?, y validar tanto los ‘sí’ como los ‘no’. Esto en el contexto del respeto mutuo, entre grandes a chicos, y viceversa. El respeto jamás será equivalente a sometimiento. Al contrario, es un suelo que permite apreciar la dignidad de cada quien, chiquito o grande, sentirse valorado, y construir otra convivencia, basada en el cuidado, en la empatía.”

Por su parte, Katia Hetter, autora del artículo El cuerpo de mi hijo no me pertenece, publicado en el sitio web de CNN, sobre esta situación nos dice que si “le enseñamos a usar su cuerpo para satisfacer a alguien bajo tu autoridad, lo hará bajo la autoridad de cualquiera.” Según ella, lo que debemos enseñarle a nuestros pequeños es “Modales, tratar a la gente con respeto y cariño, es diferente a demandar demostraciones físicas de cariño.” Y si lo pensamos con un poco más de calma es tan sencillo como esto: Tienen que saludar, es la educación, los modales que queremos que aprendan, pero eso no quiere decir que estén obligados a besar o abrazar, ni siquiera dejarse abrazar o besar, si no tienen deseos. Si no enseñamos nosotros a nuestros hijos e hijas que sobre quién puede tocarlos, a quién o quiénes deben tocar y en qué forma hacerlo, sólo ellos deben decidir ¿a cuántos riesgos los estaremos exponiendo? Si el tema te apasiona y quieres saber más, te compartimos un video sobre el tema que encontramos en YouTube, asegúrate de contar con al menos un cuarto de hora, acércate una bebida y ponte cómodo o cómoda.

 

https://youtu.be/3wktpF8CW9s

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