Cuentos

Las muñecas perdidas: Un cuento de solidaridad

 

Este cuento de solidaridad sobre muñecas perdidas es una adaptación de Rafael Muñoz  en Tormenta y tormento de Manuel Anzures.

Al final hay una serie de puntos para desatar la reflexión en el aula.  

Las muñecas perdidas

Ese año las lluvias castigaron a Brasil. Entre los truenos y los relámpagos caía una cantidad de agua como no se había visto antes. Las calles se anegaron y parecían ríos que se llevaban todo lo que hallaban a su paso. Silvia y Elizabeth eran dos pequeñas hermanas del poblado Nova Friburgo. La tormenta las sorprendió cuando volvían a casa caminando desde la escuela. La corriente las arrastró y las llevó a las afueras. Se tomaron de la mano y cientos de metros más adelante Silvia, la mayor, logró detenerse de un árbol, jaló a su hermana y nadó hasta un terreno seguro.

¡Habían logrado salvarse! Sin embargo, habían perdido sus mochilas. En una iba Florencia, la muñeca favorita de ambas. Pasaron aquella noche en el campo atemorizadas y friolentas… Al día siguiente la lluvia cesó y las despertó el sol. Caminaron al pueblo y planearon buscar a Florencia. De repente vieron una manita de plástico en la orilla de la calle. Pero no era Florencia, sino la muñeca de otra niña que también se había perdido. “No es la nuestra”, comentó Elizabeth. “No”, respondió Silvia, “pero vamos a recogerla”. A su paso recogieron varias muñecas más. En un lote baldío instalaron un campamento de muñecos rescatados. Extendieron una sábana y los fueron acomodando, les lavaron la carita y los secaron. Horas después un chiquillo llegó al campamento y les dijo: “Aquí les traigo otra”. ¡Ésta sí era Florencia!

Elizabeth y Silvia no eran las únicas rescatistas. Desde la noche anterior los padres de ambas las buscaban. No habían logrado hallarlas, pero fueron reuniendo a los chicos perdidos y les pidieron permanecer tomados de la mano formando una cadena. Cuando los vieron llegar, Silvia y Elizabeth corrieron a abrazarlos. Los otros niños, por su parte, se apresuraron hasta donde estaban los muñecos y cada uno recuperó el suyo. Permanecieron juntos en el campamento y poco a poco, se reencontraron con sus familias.

 

Reflexiones para el aula

  • ¿Silvia y Elizabeth pensaron sólo en sí mismas o en su comunidad?
  • ¿Los padres de ambas se preocuparon sólo por ellas o también por los demás chicos?
  • ¿Crees que fue buena idea formar una cadena de niños y un campamento de muñecos? ¿Tú lo harías?
  • ¿En qué tipo de situaciones es más importante sumar esfuerzos?

 

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