Acciones de Gratitud

Éste es el momento

  • Identifica a las personas de tu entorno que te han beneficiado y exprésales tu agradecimiento a través de una acción sencilla.
  • Cuando beneficies a alguien con tu ayuda no esperes su reconocimiento automático o inmediato. A algunas personas les toma tiempo reconocer y expresar su gratitud.
  • En vez de enfocar tus carencias distingue los aspectos de tu vida en que has recibido algo valioso. Por ejemplo, una gran inteligencia, una salud a prueba de todo o unos hermosos ojos. No hay a quién agradecerlo, pero una sensación general de gratitud con la vida inspira y enriquece.
 

Educando en la gratitud

El hogar es el laboratorio para construir hombres y mujeres agradecidos, y los adultos responsables deben considerar esta tarea como una de sus misiones más importantes. La transformación de la sociedad y la familia en el curso de las últimas décadas ha ido borrando la antigua idea de “obligación”. Dentro y fuera de las familias las personas se desarrollan de una manera más libre y voluntaria, sujetas a menores presiones que en otras épocas. De esa manera, los esfuerzos que hace cada miembro de la familia en bien de los demás son acciones y actitudes que deben agradecerse, no darse por sentadas: a la pareja por solidarizarse en la manutención del hogar y en la educación de los hijos, a los hijos por tener una conducta cooperativa y a los hermanos por sacarnos de un apuro. El agradecimiento debe ser de palabra y obra para tender una red segura que soporte a cada miembro.  

Escuela de valores

La escuela ha de ser un centro educativo para la gratitud y el maestro un guía firme en esa misión con estrategias sencillas y un ejemplo permanente. El trabajo en el aula es un constante dar y recibir, un constante ayudar y agradecer en el que usted transforma las vidas de los chicos y éstos cambian la de usted en un proceso permanente. Agradézcales lo que hacen por usted y aprecie en todo lo que valen las muestras de gratitud que ellos pueden darle.
  • Ya sabemos que ser agradecido no es decir “gracias”; sin embargo, procure que la palabra se use constantemente en el salón.
  • Enséñelos a reconocer la enorme oportunidad que reciben al gozar de una instrucción formal en la escuela y hágales entender que la mejor forma de agradecerla es aprovecharla al máximo.
  • Distinga con ellos la importante labor que realizan diversos agentes y suele pasarnos desapercibida: la señora que barre la escuela, el señor que la cuida y el personal del camión de la basura. Invítelos a manifestar su gratitud de alguna manera innovadora u original.
 

Palabras para las familias

La familia y el ámbito doméstico ofrecen el campo ideal para el entrenamiento en el valor de la gratitud. Gracias a ustedes los chicos pueden alcanzar la meta.
  • Reconozca la utilidad de cualquier acción positiva que los niños hagan a favor del ámbito familiar; por ejemplo, “cuando ayudas a tu hermanito a vestirse yo puedo limpiar la casa, gracias.”
  • Enséñeles formas prácticas de agradecer a los demás por algo que recibieron: un obsequio simbólico, una visita, un pequeño servicio o una carta que exprese sus sentimientos.
  • En las actividades diarias siente el ejemplo frente al niño agradeciendo explícitamente al cartero, al señor que barre la calle o al policía que cuida la esquina.
  • Dentro de sus posibilidades sean generosos con los demás compartiendo con ellos lo que tienen. Es una muestra de afecto valiosa en sí misma que también puede inspirar a los demás.
 

Palabras para los docentes

La escuela es el espacio más adecuado para fortalecer las competencias relacionas con el valor de la gratitud y ustedes, los mejores entrenadores técnicos para chicos de “alto rendimiento”.
  • Hágalos entender que tanto usted, como ellos, tienen que dar más de lo que indican los formalismos de la escuela y que eso merece agradecimiento.
  • Fomente la cooperación entre los compañeros e impúlselos a reconocerla periódicamente ante el grupo; por ejemplo: “Manuel me prestó su lápiz”, “Georgina me explicó la tarea”.
  • Promueva en ellos una línea bi-direccional en el sentido de “favor con favor”. Si ellos lo ayudan con una buena conducta, reconózcalos con un poco de tiempo para jugar o el plan de una excursión.
  • Impulse la etiqueta en el salón de clases y fuera de éste: la combinación “Por favor” / “Gracias” debe ser la norma de comunicación cotidiana.