Palabras sobre la justicia desde una magistratura del Distrito Federal

  En esta ocasión, les presentamos una entrevista con un Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, quien prefirió no publicar su nombre para poder opinar sin que su cargo le restrinja. Y pues comenzamos por lo primero, por la definición de Justicia: “Se pueden establecer un par de definiciones muy sencillas, adecuadas para quienes son ajenos a la Licenciatura en Derecho, justicia es dar a cada quién lo suyo o, tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales”. ¿Desigual a los desiguales, en qué sentido? “La desigualdad no precisamente va a ser en perjuicio de determinada clase o grupo, sino en su beneficio. La ley establece que cuando el caso en cuestión encaje en el supuesto de ley no se le puede juzgar a un grupo o individuo en desventaja cultural o social; es decir, hay una disposición, que en ocasiones, manda al juez a tomar en cuenta el atraso o preparación de quien cometió una violación a la ley. Y aunque existe el principio ‘La ignorancia de una ley no excusa su cumplimiento’, la ley también obliga al juez a tomar en cuenta ciertas circunstancias personales del individuo infractor, cuando el caso en cuestión, encaje en el supuesto de la ley.” ¿Qué sucede hoy en día en México, vivimos una época de injusticia? “Existe una idea muy confusa sobre lo que es la impartición y administración la justicia, la mayor parte de la población confunde a la Policía y al Ministerio Público con esto, cuando, en realidad, son, la primera, auxiliar de la administración de justicia, y el segundo, sólo parte en el juicio. Claro, el ciudadano se enfrenta primero con ellos, podríamos decir que son la entrada a un probable juicio. La Justicia no tiene una buena imagen en México, y es muy importante dejar en claro que la impartición de justicia no es el policía que presenta a una persona en la delegación, ni el ministerio público que trata de reunir pruebas para consignar a alguien ante el juez. La verdadera impartición de justicia sucede precisamente ante el juez, en ese momento empieza el proceso para impartir justicia y que culminará con la resolución de una sentencia. Por los tiempos en que se maneja, es menos probable que se cometan errores, no digo que no los haya: No hay una justicia perfecta, pero es un poco más sana la justicia que imparte el juez, comparada con la pre-justica, vamos a llamarla así, que se tiene con la Policía y el Ministerio Público.” ¿Los jueces sufren la mala imagen de algunas figuras de autoridad en la impartición de justicia? “Yo creo que sí, no tan grave como la padece la Policía, pero por desgracia la fama de los jueces no es la deseada por los que nos dedicamos a la impartición de la justicia. Mira, la imagen negativa de los jueces, sobre todo en materia penal, se distorsiona o es ‘corregida y aumentada’ por los malos abogados. Ejemplo de éstos son los llamados “Coyotes”, merodeadores de los juzgados que pretenden liberar a los detenidos a base de dinero; éstos, con la finalidad de obtener una suma extra a la convenida con su cliente, le dicen: ‘su detenido está a punto de salir, pero hace falta tanto dinero para el juez’. Es muy frecuente, de todos los días. Y en algunos casos sucederá, no pretendo tapar el sol con un dedo, pero la mayoría de las veces no es verdad, ese dinero se queda entre los malos abogados. Por supuesto, esto no ayuda a la imagen de la impartición de justicia, sobre todo la penal y mucho menos a la imagen de los jueces.” Qué cosa tan complicada es la práctica de la justicia. “Sí es muy complicado, y tan necesario, sólo hace falta imaginar una sociedad en la cual no exista la justicia… aunque no sea lo buena y perfecta que quisiéramos. Ahora, no todo es negro, si hacemos un poco de memoria y recordamos épocas anteriores de México, tendremos que aceptar las enormes mejoras al sistema de justicia mexicano, aunque todavía falte mucho para alcanzar la perfección.” Para concluir, ¿cómo podemos ayudar a que mejore la impartición de justicia en el país? “Como ciudadanos tenemos el deber de denunciar lo negativo que vemos y padecemos. Desgraciadamente la cultura de la denuncia no existe en nuestro país, y muchas veces es justificado: no queremos problemas, no tenemos tiempo, tememos represalias, etcétera. En México hay estadísticas muy alarmantes, por ejemplo, sólo se denuncia la tercera parte de todos los delitos que se cometen. Yo creo una manera de ayudar a mejorar la impartición de justicia en México es denunciando todos los actos indebidos que padecemos y sufrimos; es importante para sanear la justicia en nuestro país.”