El perdón de los niños y las niñas
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Una breve lectura con unas preguntas para reflexionar puede ayudar a perdonar.

Nadie puede obligar a nadie a perdonar a alguien que lo ha lastimado o insultado. Está en su derecho a sentirse molesto si se portaron mal con él o con ella, si lo golpearon, traicionaron o abusaron de cualquier forma. Como docentes, tampoco podemos hacer que olviden lo sucedido o que finjan que nada ocurrió. Ninguna persona, ni siquiera sus padres, tienen el poder de exigirle a sus hijos que disculpen a quien les ha provocado algún mal si el menor no desea disculparlo. Es libre de sentir indignación, furia y deseos de venganza. El perdón, para ser auténtico, debe partir del interior de cada quien y depende de la voluntad individual. El individuo y sólo él puede decidir ejercer esta virtud.   El perdón es uno de los valores más difíciles de llevar a la realidad. Es una decisión personal que requiere valor y mucho esfuerzo, pues va en contra de los sentimientos de enojo y venganza que experimentamos cuando alguien nos lastima. Si otra persona nos humilla o golpea, nuestra primera reacción es responder de la misma manera, y cuando no podemos hacerlo, nos sentimos frustrados y molestos, llenos de sentimientos negativos hacia el otro. Lo último que queremos en tales circunstancias es perdonar… Igual como le sucede a nuestros estudiantes.   Y precisamente porque es uno de valores más difíciles de practicar, el perdón es tan importante. Gracias a él, los seres humanos hemos podido vivir juntos a pesar de nuestras diferencias y hemos logrado superar el odio que enfrenta a las personas. También es gracias al perdón que, en ciertos momentos de nuestra vida, podemos seguir adelante, dejar atrás el pasado y recuperar la alegría de vivir. A nivel personal, el perdón puede hacernos sentir liberados: nos quita de encima la pesada carga del resentimiento que, muchas veces, nos impide ser felices. Esto no significa, por supuesto, dejar de exigir justicia. Podemos perdonar a un ladrón si éste muestra arrepentimiento y devuelve lo que se robó; sin embargo, ello no quiere decir que sus acciones carezcan de consecuencias: con nuestro perdón o sin él, cometió un delito.  

¿Y el grupo qué piensa?

Después de leer con los alumnos estos párrafos podemos capitalizar el trabajo sobre el valor del perdón resolviendo estas cuatro preguntas con el grupo.
  • • ¿Consideras que es importante perdonar?
  • • ¿Perdonarías a alguien que te ha hecho daño si se disculpa?
  • • ¿Conoces personas que no admiten sus errores y nunca piden perdón?
  • • ¿Qué crees que sea más difícil: perdonar o pedir disculpas?
 

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